Cartagena de Indias, símbolo de la libertad


Si hay una ciudad que tiene historias que contar en el panorama de las Américas, esta es Cartagena de Indias. Llegó a ser una de las plazas más importantes de las costas suramericanas en el Mar Caribe, se vio lacerada como centro importante del mercado esclavista durante el tiempo colonial, jugó un papel fundamental durante las guerras de independencia del mando español, fue una de las ciudades más importantes durante las primeras republicas colombianas y hoy es Cartagena de Indias, Patrimonio histórico de la humanidad, distrito cultural y turístico y uno de los baluartes más queridos de Colombia. Cartagena de Indias es para Colombia el símbolo de la libertad y por ende de la esperanza.

Por Albeiro Rodas | Foto Catedral de Cartagena por Araujo.

Si fuesemos a hacer una lista de las ciudades hispanoamericanas más importantes durante el tiempo de conquistas y colonias españolas, muchos testimonios históricos señalarán a Cartagena de Indias como una de las plazas más destacadas y más estratégicas de lo que significó el Imperio Español americano. Tan sólo una de lás más fabulosas murallas militares del hemisferio evidencia esta apreciación más los palacios, iglesias, museos y calles.

Historias de guerras y guerreros

Y las sirenas vienen a descansar a las playas de Bocagrande. Foto de Ale Colina.

La ciudad hace honor a la Cartagena de Murcia en España, otro centro con una historia milenaria que se remonta al año 227 adC, cuando el general Asdrúbal el Bello, oriundo de la ciudad fenicia de Cartago (norte de África), fundó lo que él llamó Qart Hadasht (ciudad nueva) y la cual se convirtió en la principal base cartaginense. Fue de Qart Hadasht que partió Aníbal para dar inicio a la II Guerra Púnica en 218. Bajo el Imperio Romano, la ciudad fue renominada como Carthago Nova y en la actualidad es Cartagena. De esta manera el nombre ha llevado siempre un sentido bélico y ha hecho del centro que lo posee un punto principal en los tres continentes: Cartago de África, Cartagena de Murcia en Europa y Cartagena de Indias en Suramérica. También el célebre nombre de Cartago es honorado en el hemisferio con la ciudad de Cartago en el departamento del Valle del Cauca y la Cartago de Costa Rica. En Colombia también hay otra Cartagena, la del Chairá en el departamento del Caquetá y hay una Cartagena en Chile.

La India Catalina, la cazica de Colombia y guardiana de Cartagena de Indias. Dicen que vino como intérprete de Pedro de Heredia y que después se casó con Alonso Montañez y se fue a vivir a Sevilla, España. Quedó en la tradición oral el mito de su indiscutible belleza y su gran inteligencia que la hicieron el símbolo de la ciudad. Foto de kosumel.

Pedro de Heredia fundo a Cartagena de Indias el 1 de junio de 1533 y su estratégica posición en la zona meridional del Mar Caribe y en las costas septentrionales suramericanas, pronto la harían el primer puerto principal del continente. A Cartagena de Indias llegaban durante la Colonia los cargamentos de oro y especies que venían de Lima, Quito y Santafé de Bogotá para ser embarcados a España. Así mismo, a Cartagena de Indias llegaban los barcos negreros de África que volvieron pronto a la ciudad una plaza principal del mercado de esclavos. Cartagena sería también la sede única en el Virreinato de la Nueva Granada (hoy Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá), del Palacio de la Santa Inquisición. La fama comercial de Cartagena no sólo atraería aventureros y migrantes españoles, también muchos otros personajes de diferentes naciones europeas, pero entre ellos los más belicosos serían los corsarios ingleses.

Las murallas de Cartagena: la obra de ingeniería bélica más importante del siglo XVII

Foto de Leo Villamizar.

En 1586 la ciudad recibió su primera “guerra púnica”: el pirata inglés Francis Drake, saqueó la ciudad. Si no es por Francis Drake, el rey Felipe II no hubiera ordenado la construcción de las más fabulosas murallas militares en el Nuevo Mundo y hoy en día Cartagena de Indias no sería un Patrimonio Histórico de la Humanidad. Las murallas son materia de estudio y admiración y fueron construidas de tal manera que los piratas no pudieran acceder a la Bahía de Cartagena. Las murallas no son sólo aquellas que se ven al exterior y que rodean el centro histórico, sino que incluyen murallas submarinas y un especializado sistema de túneles y castillos, todos pensados para contrarestar cualquier ataque marítimo. Por ejemplo, entre el Castillo de San Felipe y el mar existe un túnel subterráneo por el cual se podía desplazar la armada.

Un baluarte. Foto de Leo Villamizar.

La construcción de las murallas se hizo en varias etapas. En la primera estaría involucrado el ingeniero italiano Bautista Antonelli a partir de 1586. A partir de 1608 Cristóbal de Roda dirigió la fortificación de la parte que da entre la ciudad y el mar abierto. Entre 1631 y 1633 Francisco de Murga adelantó la fortificación del Barrio Getsemaní. En 1669 Juan Betín hizo obras de reparación de partes de las murallas que fueron abatidas tanto por el oleaje como por ataques del Barón de Pointis. El Virrey de Villalonga ordena al gobernador Juan de Herrera la construcción de cajones submarinos que conforman la escollera en frente de las murallas que fueron destruidas en 1721. Todavía no estaba terminada la faraónica obra, cuando Cartagena de Indias recibe el asedio de su “II Guerra Púnica”: fue atacada por un fabuloso ejército inglés dirigido por Edward Vernon que venía dispuesto a tomar posesión de la ciudad con 186 barcos y 23.600 hombres que se enfrentarían a solo 6 naves y 3 mil hombres en un capítulo histórico que recuerda el sitio de Malta. La ciudad fue defendida éxitosamente por Blas de Lezo y Carlos Suillars de Desnaux y pasó como una de las más grandes batallas militares suramericanas. Gracias también a Vernon, las Américas hispánicas inician un intenso proyecto de fortificaziones para defenderse especialmente de las ambiciones británicas.

Como todas las ciudades hispánicas del tiempo, Cartagena tendría su Intramuros, es decir, el área que queda al interior de las murallas, la cual fue dividida en cinco barrios, hoy perfectamente distinguibles: Santa Catalina que era la clase alta, con la catedral y numerosos palacios; Santo Toribio que era centro comercial; La Merced que era un sector militar; San Sebastian y Getsemaní, sectores de artesanos y trabajadores del puerto. Extramuros estaba destinado para los indígenas, es decir, los que no compartían entonces el mismo estatus de lo que modernamente podríamos llamar la “ciudadanía española“. La ciudad seguiría el esquema medioeval de civilidad (civitas romana) en la cual el ciudadano de derechos era quien vivía al interior de las murallas y quien era nacido en suelo ibérico.

Extramuros

La Catedral, foto de Kik8.

Durante las conquistas y el establecimiento de la Colonia, los indígenas Zenú desaparecieron casi en su totalidad del área, diezmados unos por las epidemias importadas por los europeos, otros muertos en luchas desiguales contra el poderosos ejército real, otros no soportaron la condición de exclusión y servidumbre y muchos migraron hacia el interior. Su espacio sería pronto ocupado por otro pueblo con una tragedia histórica emparentada al de los zenú, los africanos. Cartagena se convirtió entonces en una especie de bolsa de valores del mercado esclavista de los siglos XVI a XVIII en lo cual se vieron involucrados casi todas las potencias europeas de la época como Portugal, España, Francia, Inglaterra, Holanda y una multitud de mercenarios. Es muy probable que muchos indígenas zenú no sólo se unieran a los conquistadores para quienes adquirir esposas o cuncubinas de entre las mujeres indoaméricanas se volvió práctica común, sino que también se presentaran cruces entre los pueblos africanos e indoamericanos.

Plaza de San Pedro. Foto de Ale Colina.

Cartagena y sus alrededores, es hoy sitio obligado para el estudio del esclavismo en América y el protagonismo de los africanos en las gestas libertarias del continente. No todos los africanos que fueron traidos en calidad de esclavos a Cartagena se resignaron a su suerte y si bien se escribieron en piedra los nombres de españoles que contuvieron la avanzada británica como Blas de Lezo y de criollos que seminaron los gritos de libertad ante la Corona ibérica, la ciudad y la región conserva en la memoria del pueblo el nombre casi legendario de los héroes negros e indígenas de la rebeldía humana ante las cadenas. Los cimarrones en especial tienen un capítulo único en la historia nacional. Si las murallas simbolizan la resistencia ante las amenazas que vienen del mar, el Palenque de San Basilio simboliza los gritos poderosos de la libertad gritados por aquellos hombres y mujeres que fueron arrancados de su natal África y traidos como mercancía a tierras extrañas. De la mano de las historias de africanos en Cartagena no se puede ignorar a uno de los hombres que pasaría como santo para la Iglesia Católica y como modelo incuestionable en la defensa de los derechos humanos: San Pedro Claver, defensor de los negros. Claver era un eclesiástico jesuita español que se acercó de manera silenciosa al drama de las familias africanas que llegaban a Cartagena de Indias. Desde su convento, hoy uno de los museos más visitados de la ciudad como Claustro, museo e iglesia de San Pedro Claver, vigilaba el horizonte marino a la espera del barco negrero. Cuando llegaba, el santo iba al encuentro de los recién llegados con medicinas y provisiones. Eran reunidos en una plaza que hoy no existe más en la ciudad y en la cual está ubicado el prestigioso colegio San Pedro Cláver de los Salesianos.

Los cazafantasmas de la Inquisición

Una calle de la Vieja Cartagena. Foto de Virginia LC.

Pero la historia de Cartagena de Indias no termina en cuentos de piratas, guerras púnicas, obras faraónicas y cimarrones. Ella fue también el centro de un capítulo que esta vez tiene que ver con la Iglesia: el Santo Oficio de la Inquisición. Hoy en día el Palacio de la Inquisición puede ser visitado como atractivo turístico, pero en su tiempo fue un centro del horror. La Inquisición en Cartagena pertenece específicamente a lo que se conoció como la Inquisición española, la cual fue fundada por los reyes católicos en 1478 con el fin de promover y proteger la ortodoxia católica dentro del territorio español. Coincide con la expulsión de los judíos y los musulmanes de la Península Ibérica y después se dedicó con especial atención a probar la veracidad o sinceridad de los judíos conversos conocidos entonces como “marranos“. Este nombre obedece a que los nuevos conversos hacían obstención de comer carne de cerdo en abundancia para que los cristianos se convencieran de su “sinceridad en la fe católica“. Muchos judíos conversos fueron procesados por los inquisidores tanto en la península como en las Américas con el fin de “depurar“. Perseguidos y acabados los judíos de esta manera tan devota, los inquisidores se dedicaron a la cacería de brujas y hechizeros. Cartagena de Indias como puerto y como centro a donde llegaban personas de numerosos pueblos, fue un punto con una abundante clientela para pasar por la poderosa maquinaria de la Inquisición. Los inquisidores, personajes eclesiásticos designados por la Corona española para regir desde Cartagena de Indias, tuvieron una gran influencia en la vida política y social del Virreino. Una de las obras colombianas que mejor ilustra lo que fue la Inquisición en Cartagena es la serie de televisión La Pezuña del Diablo en donde el actor y director colombo-español Kepa Amuchástegui interpreta al oscuro inquisidor Mayorga. Pero el tema de la inquisición cartegenera ha sido motivo de inspiración además de la literatura colombiana, como la de Gabriel García Márquez que la menciona varias veces, por ejemplo en la obra Del amores y otros demonios.

Heróica Cartagena

Un balcón de Cartagena visto a través de la artística lente de Leo Villamizar.

La historia tiene pues sus lecciones y en muchas ocasiones no sigue los derroteros políticos. La ciudad que defendió con valentía la integridad colonial del Imperio español, sería la primera en rebelarse contra aquellos que subyugaban su gallardía. El 11 de noviembre de 1811 fue el día en el cual la ciudad decidió romper con los lazos que la unían ultramar a la Corona española. Construida para la guerra, Cartagena de Indias sería pieza importante en las luchas de independencia en Suramérica y el Caribe. Su derrota equivaldría a la derrota de los ideales de la libertad, así como gracias a su resistencia a las incursiones corsarias Colombia no es hoy un remanente británico. Las luchas de Cartagena de Indias eran las luchas de la defensa de Colombia y la ciudad hacía el papel de guardián de Suramérica. Esta fue la razón por la cual el Libertador Simón Bolívar le dio el título póstumo de Ciudad Heróica después de soportar con valentía el ataque del reconquistador Pablo Morillo.

La Cartagena de Indias republicana

Si bien Cartagena de Indias continuó durante el siglo XIX a ser una de las principales ciudades colombianas, para principios del siglo XX la hegemonía sería para Barranquilla, una ciudad que nació en la desembocadura del río Magdalena en el Mar Caribe y que pronto sería el paso obligado para el ingreso al país y al comercio. Cartagena de Indias había sido construida como centro de intercambio comercial entre las colonias y España y como fortín en contra de los piratas y enemigos de Madrid. Con el fin de la era colonial, el desarrollo de armas más poderosas para la guerra y la desaparición de los piratas del mar, la ciudad vivió una verdadera decadencia hasta la primera mitad del siglo XX. En la década del 30 y con el ánimo de abrir las puertas al progreso, los desarrollistas llegaron incluso a proponer la demolición de las Murallas de Cartagena con el fin de abrir espacios al comercio. Algunas tramos de las Murallas llegaron a ser derribados y si no es por la intervención de numerosas personalidades y el inicio de la II Guerra Mundial, las Murallas de Cartagena estarían hoy solo en los libros al estilo de las Muros de Jericó en el Mar Muerto. En 1959 el Congreso de la República declaró el centro histórico de Cartagena como Patrimonio Nacional y en 1984 la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad.

En la actualidad, Cartagena de Indias es uno de los principales centros del turismo en Colombia y es una de las primeras ciudades del país con una población que supera ya los 800 mil habitantes. El crecimiento de la población ha sido sin duda una de las claves para que la ciudad regresara a ser primordial en la historia del país con grandes perspectivas para el nuevo siglo. Una reforma al transporte masivo, la privatización del puerto y una mayor proyección nacional e internacional, auguran que Cartagena de Indias será una de las primeras urbes colombianas en el siglo XXI. El areopuerto Rafael Nuñez conecta a la ciudad con los principales areopuertos nacionales. Un vuelo de Cartagena a Medellín o a Bogotá tarda cerca de una hora, mientras que un viaje en bus a Medellín es de 12 horas por la Troncal de Occidente en buenas condiciones y que cruza las ciudades de Montería, Sincelejo, Caucasia y Santa Rosa de Osos. Otra carretera a lo largo del litoral hace posible que se pueda ir desde Cartagena al sur hasta Turbo (Antioquia) pasando por los balnearios de Tolú y Coveñas, o hacia el norte hasta Riohacha pasando por Barranquilla y Santa Marta. La Bahía está cerrada además por las islas coralinas del Rosario, un tour obligado para todo visitante. La ciudad presenta además una larga lista de atracciones en el centro histórico y en otras latitudes de la región. Los sectores populares representan otro mundo que no puede ser ignorado, esta vez por el Estado. Justamente la valía historica de Cartagena de Indias, su gran significado en la identidad colombiana como símbolo de libertad, requiere que todos los cartageneros tengan las mismas oportunidades para hacer de esta ciudad encantadora una potencia no solo nacional sino internacional del estudio, el turismo, la inversión y la economía en general. Cartagena de Indias es sede de numerosos encuentros internacionales como el Festival Internacional de Cine y Televisión, entre muchos otros. El Centro de Convenciones y Exposiciones de la ciudad es sede de encuentros del primer orden como reunión de jefes de estado y el reinado anual de la belleza nacional.

Bibliografía

* CUNIN, Elizabeth y Christian Rinaudo. Las murallas de Cartagena, entre patrimonio, turismo y desarrollo urbano (pdf). El papel de la sociedad de mejoras públicas. Revista Memorias, Año II, No. 2, Uninorte, Barranquilla. ISSN 1794-8886
* BUSTILLOS PEREIRA, José Gabriel. Las murallas de Cartagena, su itinerario histórico. Reproducido con autorización de Hernando Pereira Brieva.
* FERNÁNDEZ ARRIBAS, Javier y otros. La victoria sobre la armada invencible. Fundación Letras del Mar.
* Monumento a la India Catalina. El Universal. Cartagena, ensueño del Caribe.

Enlaces recomendados

* Desde Cartagena Colombia. Guía completa de turismo, negocios e inversiones.
* Alcaldía Mayor de Cartagena de Indias.

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