Obama… un presidente negro ¿para un país blanco?
Por Albeiro Rodas, foto Commons Wikimedia.
Si no gana las elecciones (algo que es muy posible por el delicado color de su piel y la alarma que debe estar causando a los ricos descendientes del kukluskan), al menos ha sido el hombre afroamericano que más ha logrado batir records de popularidad y ha quebrantado con su liderazgo los mitos del soberbio racismo contemporáneo, al mismo tiempo que en Suráfrica surgió espontáneamente el mes pasado una de las peores crisis xenofobas de principios del siglo.
![]()
Martín Luther King, líder de los derechos humanos y la paz.
En Colombia la semana de la afrocolombianidad pasó casi desapercibida (18 de mayo), mientras datos demuestran que los ciudadanos colombianos de piel morena están entre los más pobres del país. Curioso que un país en donde ciertos grupos sociales miran a los Estados Unidos como la “estrella polar del norte“, como decía el presidente poeta Marco Fidel Suárez, para imitar el etereo “sueño americano“, se pase lo negro en blanco. Pero dicha actitud no corresponde sólo a la “blanquísima” élite colombiana, todita nacida en los pantanos de Castilla y Aragón y sin ninguna veta oscura de los bosques de Congo o Zaire, sino que es epidemia de toda la blanquicidad enriquecida con el sudor de negros e indios por cinco siglos desde la Patagonia hasta el río Grande. En México disque no hay negros y un negro que llega a un areopuerto del “blanquísimo” país azteca es tenido por extranjero. Vaya diga usted en Buenos Aires si en Argentina hay negros… nuuup ni riesgos, todos ellos fueron extintos hace muchos años junto a los indios, quizá derretidos para pavimentar las autopistas del reino del tango, para que pasen los coches de los “blancos” argentinos con apellidos alemanes (si quiera Carlos Gardel se hacía llamar morocho).
Benkos Biohó, principal líder de los movimientos de rebeldía de los esclavos africanos durante las conquistas en Colombia.
En Estados Unidos el racismo ha sido tradicional, parte del desarrollo de su cultura, algo así como esencial. Ser negro en Estados Unidos no es fácil y la historia está llena de ejemplos. Pero si usted piensa que la violencia en contra de los negros viene sólo de ciertos blancos con el corazón negro, se equivoca, porque muchos de los que combaten a los negros especialmente en ciudades como Miami son latinos, es decir, ciudadanos gringos de origen colombiana, venezolana, cubana, puertoriqueña, mexicana… todos esos tataranietos de olvidades abuelas congoleñas raptadas por nuestros tatarabuelos castellanos y cuya piel se curtió con el paso del tiempo para dar el prototipo medio del latinoamericano que llamamos mestizo. Dicen las estadísticas que el 4,3% de los gringos son negros, lo que da un número aproximado de 12.9 millones de personas. Seguramente estos datos son imprecisos en cuanto a la raza por algunos detalles que hay que tener en cuenta y el primero es que ni siquiera los científicos pueden determinar bien la línea que separa al blanco del negro y del amarillo, si es que se puede hablar de razas, porque en realidad el ser humano está dividido en una única raza (la otra raza humana de la que se tienen noticias que existió fue la del hombre de cromañón, la cual se extingió hace más de 30 mil años). Si vamos a ser estrictos, no se trata de razas, sino de prototipos de pigmentación de piel y otros detalles que en nada inciden en la identidad del ser humano como hombre. Cuando las más estrictas empresas de estadísticas en su conteo de la población quieren determinar los porcentajes etnográficos, en ello incide mucho la presión social y la “raza” dominante.
Nelson Mandela, líder en contra del Apartheid en Suráfrica, llegó a ser presidente de su país.
En tal caso, en un país como Colombia, México, Argentina o los Estados Unidos en donde ser negro es motivo de marginación, nadie quiere autoproclamarse como tal. El caso contrario sucede en Brazil en donde la cultura negra es de una u otra forma dominante, a pesar del dominio político blanco y por lo tanto pocos negarían el color de la piel. ¿Y el hijo de un negro y una blanca? ¿es negro o es blanco? Está bien, se puede decir que es mestizo, lo que en realidad son todos los latinoamericanos, incluidos los argentinos, pero… ¿un mestizo es más negro o es más blanco? la decisión es personal y eso altera las estadísticas. Seguramente todos los negros argentinos y mexicanos están incluidos en las estadísticas blancas como blancos o como indios, una categoría que algunos negros y blancos prefieren, porque son amarillos. En República Dominicana, por ejemplo, muchos no se dicen negros, sino trigueños o indígenas, este último término muy completo, porque a decir verdad todos somos indígenas en nuestros países.
De todas maneras los gringos se están preparando para tener un presidente negro, algo que seguramente va a dejar callados a muchos de nuestros latinoracistas por la próxima década. ¿Será que Colombia, Argentina y México tendrán pronto su presidente negro o indio? Como caso curioso, lo veo más difícil que eso sucede en dichos países que en Estados Unidos. Pasa que el sistema político del país del norte (no la estrella de Suárez) es, así muchos antigringos no lo quieran admitir, mucho más maduro que nuestros sistemas tendenciosos. Aunque EEUU habla a lengua suelta de la democracia y la quiere imponer al mundo árabe pero en su propio beneficio, al interior de su propio esquema es una democracia sólida, porque original en su proceso de consolidación.
Veamos un ejemplo.

Imagen de la edición de National Geographic, “Black Pharaohs”.
Parece coincidencia que la National Geographic en su edición de febrero de 2008 publique como artículo principal “The Black Pharaohs” (los faraones negros) por el escritor Robert Draper, un crítico de la presidencia de George W. Bush en su obra “Dead Certain: The Presidency of George W. Bush“. Seguramente muchos no sabían que el antiguo Egipto tuvo faraones negros y que estuvieron entre los mejores. No hay que sentirse mal si no se sabía eso, porque por lo general se ven los jeroglíficos de los egipcios todos de piel blanca y entonces es fácil concluir que no hubo negros, de lo contrario habrían en las pinturas de las pirámides imágenes de negras con papayeras vendiendo mangos bajo el sol del Nilo con lo hacen en Cartagenda de Indias. Pero más que cualquiera con un mínimo de conocimientos sobre Egipto, lo más sorprendete es que muchos egiptólogos lo habían negado o lo habían minimizado en importancia, como aseguran las fuentes de Draper. Por ejemplo, George Reisner, egiptólogo de la Universidad de Harvard, al descubrir entre 1916 y 1919 las primeras evidencias de los faraones negros de Nubia (hoy Sudán), concluyó que estos no habían podido ser los que construyeron los sorprendentes monumentos y que el faraón Piye, el primer faraón negro, no debió haber sido negro, sino mestizo (p. 39 – 40).
Estatua griega de un joven nubio (Sudán) datada del siglo II dC. Foto Commons Wikimedia.
En realidad Piya fue uno de los más sorprendentes reyes del Alto y el Bajo egipto y más que oculto por milenios en su piramide en lo que hoy es Sudán, Piya sería tapado por una piramide más dura y dificil de abrir: el racismo contemporáneo.
Pero veamos porqué Piya fue tan importante para Egipto y qué tiene que ver con Obama y porqué este artículo aparece en este tiempo de elecciones en EEUU, cuyo país se identifica a sí mismo con las más antiguas civilizaciones.
Nubia (hoy Sudán), es en realidad la otra parte de Egipto. Fue conquistada por la XVIII Dinastía (1539 – 1292 adC) la cual puso jefes nubios a cargo de administración del reino, al cual nunca consideró colonia. Comenzaría así un intenso programa de asimilación cultural que jugaría un papel muy importante en la salvación de la cultura egipcia y del Medio Oriente siglos después. Como dice Draper, los nubios llegaron a ser más egipcios que los egipcios. En el año 730 adC un guerrero nubio, Piye, comenzó desde el Alto Egipto la conquista de todo el territorio hasta el Bajo Nilo y subyugó a todos los jefes de Egipto. Se podría ver dicho acto como un evento comparable a la invasión de los bárbaros a la decadente Roma, pero no. Diferente a Roma, el Imperio fue invadido por su propia gente. Egipto estaba en el caos político y el trono estaba vacante. Piye se sentó en el Trono, se declaró soberano del Bajo y el Alto Egipto y sorprendentemente regresó a Nubia para morir allí años después y ser enterrado en su propia pirámide. Inauguró así la dinastía XXV que duraría más de 70 años y que rescataría al país del caos, detendría el avance de los asirios, hecho que de paso salvó a Israel y devolvió el antiguo esplendor.
Un busto romano que representa a un africano. Museo de Tunisia. Foto de Wikimedia Commons. En el mundo antiguo el color de la piel no tenía un valor en sí mismo como parece tenerlo en el mundo contemporáneo.
El artículo de Draper ciertamente recalca que en el mundo antiguo el color de la piel no importaba. El racismo comienza su génesis muy tarde, quizá hacia la edad media. No existen evidencias, por ejemplo, de que el esclavismo de la edad antigua tenía preferencias por el color de la piel y numerosos esclavos en Grecia y Roma eran blancos.
Se trata entonces de un mensaje para una nación que tradicionalmente se ha fundado sobre el racismo como los Estados Unidos y en donde, al igual que en Colombia, la población negra es vista como ciudadanos de segunda. Los faraones negros en una de las civilizaciones antiguas más espléndidas de la historia y con la cual el sistema político y cultural de los EEUU se identifica, es un elemento histórico que se resalta para preparar el terreno que reciba la eventual presidencia del primer presidente negro en la historia del país más poderoso de la tierra en la actualidad.

todo me quedo muy clro y todo esta bien resumido grasias por ponerlo hay
anguie
7 Junio 2009
muy chebre
alejandra
7 Junio 2009
Primero quisiera aclarar algo; en sudamerica la graaaan mayoria somos mestizos pero no de abuelo castellano y abuela congoleña como dice el texto. somos mestizos de abuelo castellano y abuela india (indigena) y porsupuesto que hay muchisimos “MULATOS” (blaco + negro) pero no son la mayoria como refiere el articulo.
Tampoco digo que ser negro o mulato este mal; aunque en mi pais (Peru) hay algo de racismo la gran mayoria son tolerantes y el color de la piel no influye para conseguir empleo, conquistar el amor o para llegar a algun alto cargo politico.
El mayor motivo de discriminacion es el grosor de la billetera, q si es algo mas marcado.
yuri
2 Noviembre 2008
¿por qué se ven tan pocos negros argentinos?
sergio
22 Agosto 2008
hola. soy de nacionalidad colombiana y es haora cuando me siento orgulloso de que en colombia no se descrimine alos negros ni alos indios , en colombia ai una politica que no es rasista ni da mayor inportansi que la que merese aser undio blanco o negro
walter
27 Julio 2008
hola: soy mexicano estudiane de universidad curso el segundo semestre de negocios internacionales, soy de color negro(mestizo,indigeno o trigueño etc.) a lo largo del tiempo que llevo en la universidad, me he dado cuenta, que soy el unico de piel negra en una carrera como esta no olo en mi universidad sino que en otras donde e asistido a diversos eventos y conferencias, a pecar de mexico ser un pais donde existen diveros tipos de grupos culturales indigenas y colores de piel e notado un poco de racismo para conmigo, es por eso que escribo para …. Dar mis felicitaciones por este articulo y decir que las aptitudes de las ersonas para desempeñar un trabajo o labor no depende del color de la piel… y si de la actitud de cada persona…. felicidades por el articulo en hora buena……
y espero todos los latinos con posibilidad legal del voto apoyen a Obama en su candidatura a la casa blanca….
Jorge Ruben Medina Perez
25 Julio 2008