Pasaporte Colombiano

Revista digital para colombianos en el exterior y para extranjeros hispanos interesados en Colombia.

Religiosidad popular en Colombia

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La Virgen, en Colombia, no es como la de Francia que en Lourdes se aparece en una gruta a tres pastorcillos como esos de Belén. Tampoco es como la de Portugal que en Fátima repite el mismo portento al manifestarse cuán blanca y bella a otros pastorcillos como los del tutaima-tuturumá para revelar los secretos más recónditos del corazón de Dios. Ni siquiera es como la Virgen morena de Guadalupe con su Dieguito y sus flores en el poncho de cuyos milagros habla hasta la Nasa. La Virgen en Colombia no encuentra grutas para aparecerse, ni pastorcillos para manifestarse y parece que no tiene indiecitos como Diego – quizá todos están muy ocupados en medio del conflicto armado o de desplazados en las calles de Bogotá, como para que encima se les aparezca la Virgen.

La Virgen en Colombia se las tiene que ingeniar: se aparece en un buñuelo, en una arepa, en la tapa de una olla, en las alas de una mariposa y hasta en un rayo que la pinta cuando golpéa una pared de alguna ciudad. A veces se aparece en una roca de alguna colina andina y se ha aparecido en las ramas de un árbol milenario de los Llanos o en el lomo de un pez costeño.

Medalla Milagrosa

La última manifestación virginal fue en el barrio La Sultana de Manizales en donde la Madre de Dios escogió con desespero manifestar su divino rostro en las alas de una mariposa. El párroco ni se ha asomado – porque estos sacerdotes de hoy, tan pluscuanmodernos e incrédulos -, no quiere perderse algún partido del barrio por irse a ver apariciones celestio-mariposiles que ya han atraido cien vecindarios y hecho de la casa de la mariposa un verdadero santuario de culto y bendición.

Estamos hablando de la religiosidad popular colombiana – no muy diferente del resto de América Latina y por lo tanto una muestra de ella con sabor criollo.

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La religión católico romana fue oficial en Colombia hasta 1991. Ese dato no es tan simple y pacífico. En 1886 se impuso el catolicismo como religión de estado después de cruentas luchas entre liberales (supuestamente anti-clericales) y conservadores (de muy remilgadas costumbres religiosas). http://mensual.prensa.com/mensual/contenido/2005/03/27/hoy/mundo/484194.jpgLa Iglesia Católica colombiana jugaría un papel muy importante en la historia del país por las siguientes décadas, hasta que la Constituyente de 1991 se atrevió a decir, a sus ojos, “blasfemias” tales como que el estado es laico y aconfesional y que un colombiano puede ser católico, evangélico (que es como llaman en Colombia a los protestantes y sus miles de sectas y re-sectas), musulmán (y los hay), judío (y siempre los ha habido) y hasta natural (de esos que creen en los espíritus de los árboles). Con la firma de la Constitución de 1991, se abrieron pordoquier templos y cultos no católicos y muchos hicieron leña con esos católicos que nunca van a misa pero quieren ser perdonados de algo.

http://www.willandbaumer.com/imagenes/veladoras/V01C.jpgPero volvamos a la religiosidad popular. Esta no es otra cosa que la religión del pueblo simple, una alternativa a la religión oficial y estructurada, con pastores, obispos y rebispos, que vive su propia lógica. Cada religión grande tiene su alternativa popular (musulmanes, judíos, budistas, hinduistas, cristianos…). En Colombia, la religiosidad popular corresponde a la cultura católico. Porque aunque los protestantes (llamados en Colombia “evangélicos”), lo quieran negar o sufran con ello, la cultura colombiana y latinoamericana es esencialmente católico, aunque eso no tenga que ver con que se vaya o no a misa.

http://static.flickr.com/116/314401411_d180a0618b.jpgPor lo general la religiosidad popular convive con la religión oficial. Dicha convivencia puede ser pacífica o no. En la mayoría de los casos es pacífica, especialmente cuando la religión oficial la aprovecha para sus fines económicos (camándulas, imágenes, devocionarios, novenarios, rezos, aguas benditas…). Pero también puede ser competitiva como la imagen de la mariposa que arrastra a los feligreses a la casa mariposil, en lugar de ir a la iglesia del párroco.

http://www.prayerfulrosary.com/novcollage.gifMuchas veces la religión oficial intenta integrar y “educar” la religiosidad popular. Pero eso se ve como si la Filarmónica de Antioquia quisiera “educar” a Darío Gómez en “gustos musicales”. Dice por ejemplo el Documento de Puebla (1979) que la religiosidad popular (llamada también piedad popular), es “el conjunto de hondas creencias” , las cuales están “selladas por Dios” y que la religiosidad popular en América Latina es la “expresión de la fe católica” y la llama “catolicismo popular” (cfr. Puebla, 1979: No. 444).

http://www.zonalibre.org/blog/parafrenia/archives/dios.jpg¿Es “catolicismo popular”? Es posible, al menos está dentro del contexto de la cultura católica de la que hablamos con respecto a Colombia. Pero la religiosidad popular colombiana y latinoamericana no es tan católica como pretende Puebla. Ello se evidencia en una larga historia.

Lo cierto es que los españoles conquistadores trajeron consigo la religiosidad popular medioeval europea, como popular, alternativa a la religión oficial romana. Esa religiosidad popular europea es la herencia de las religiones paganas de la Roma pre-cristiana. Los cultos a los dioses greco-romanos, más las deidades egipcias y después el partenón germánico y vikingo. Los pueblos que eran sometidos a la nueva religión del Imperio Romano, aceptaban de boca la nueva fe, muchas veces sin entenderla y más como un mandato militar y político, pero en su identidad seguían adorando a Zeus, Venus, Odín, Osiris…

Oración

Para acabar de enredar el asunto, los españoles compraron esclavos africanos, a los cuales se les negaba la libertad, incluso aquella de sus religiones oficiales. Hoy sabemos que muchos de esos esclavos eran musulmanes y otros seguidores de sus religiones naturales africanas. Para ocultar sus creencias y tradiciones ancestrales, los africanos en Colombia camuflaban su fe con el santoral católico. Le ponían los nombres de los santos católicos a sus dioses y por ello, el día de la fiesta del dios, celebraban con todos sus ritos africanos, mientras que los españoles emocionados creían que sus negros estaban festejando a un santo cual y tal.

Pero aún más fuerte es la tradición de nuestros ancestros indígenas. También ellos camuflaron las creencias de sus religiones tradicionales y las adaptaron a la imposición religiosa. ¿No serán estas “manifestaciones de la Virgen” en buñuelos, tapas de ollas, mariposas, más bien una manifestación de las creencias ancestrales indígenas? Los dioses que dan signos a través de los elementos de la vida cotidiana del pueblo y que resultan signos de esperanza para ciertas realidades.

Escrito por Albeiro Rodas

3 Diciembre 2008 a 2:59 pm

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