Es verano austral al sur del Ecuador y también tiempo de vacaciones. Una manera de comprobar la economía de un país es medir el turismo que este produce. No aquel que llega al país del extranjero, sino el que el mismo país envía hacia otras latitudes. Los chilenos son uno de los ejemplos de ello. Con una de las economías más ágiles del Hemisferio Occidental, los viajeros chilenos salen en vacaciones a forografiar Europa y las islas del Mar Caribe, al menos como lo revela el informe que El Mercurio publicó este mes. Pero la recesión cambió las condiciones y los chilenos los destinos. Colombia fue uno de ellos.
Según el gerente de Travel Company, una agencia de turismo chileno consultada por El Mercurio, la crisis afectó los viajes al exterior este periodo con un descenso de un 15 por ciento en relación al 2008.
Sin embargo, no fue tan drástico como se esperaba. En lugar de obligar a los chilenos a quedarse en casa, la crisis lo único que hizo fue hacerlos cambiar de destino y las agencias de turismo colaboraron en ello. Les presentaron destinos más cercanos y favorables.
Tradicionalmente los viajeros iban tan lejos como la costosa Europa o las islas del Caribe. Las agencias les presentaron destinos como Colombia, Perú y Brasil, los tres países suramericanos más visitados por los chilenos este verano.
En el caso de Colombia, la seguridad ha mejorado considerablemente y cuenta en la actualidad con lugares que son registrados como destino turístico internacional.
El país es promovido como un resumen de todo lo que se esperaría de un destino turístico: tiene presencia en el Caribe con ciudades como Cartagena de Indias y las islas de San Andrés y Providencia, playas naturales como las del Pacífico, ciudades modernas como Bogotá, Medellín, Cali y Bucaramanga, pueblos tradicionales andinos y parques nacionales, más territorios de bosques y selvas, aunque muchos de estos últimos hacen parte de los registros de lugares no aptos para extranjeros.