
Duch visto por Haro (colombiapassport.com).
“Mejor tarde que nunca” es la frase de esta semana, una frase popular que adquiere todo su sentido de frente al largamente esperado juicio a los jemeres rojos en Camboya. Esta semana fuimos testigos de como Duch, el que fuera un excelente maestro de escuela, llegó a ser un perverso torturador en S-21, la prisión en la que más de 14 mil personas fueron interrogadas y ejecutadas. Su conversión al cristianismo es posiblemente uno de los motivantes que le han hecho ponerse totalmente en manos de la justicia y la historia. Que sea este un modelo a seguir en muchos países del mundo en donde reina la impunidad y la indiferencia al dolor de las víctimas.
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