Medellín ¿modelo de qué?


Parace que decir que Medellín como “modelo de desarrollo” según lo que define el Banco Interamericano de Desarrollo, es difícil de aceptar para muchos.

Más aún cuando Colombia ha sido recientemente chocada por eventos que parecen derrotar la visión optimista en el mejoramiento de la seguridad: bandas juveniles en las ciudades, los paramilitares están de regreso y la llamada “limpieza social.

¿Cómo es posible entonces decir que Medellín es “modelo de desarrollo” bajo estas circunstancias? ¿Cómo podemos decir que Colombia está mejorando y deshaciéndose de su fama de país paria cuando todo esto sucede en contra del punto de vista optimista de las agencias de turismo, el gobierno y los inversionistas extranjeros?

Ni los optimistas ni los que ven todo en el más completo caos están totalmente errados o totalmente en lo cierto. Miremos las cosas desde un punto de vista más central.

Cuando queremos vivir en una película

Hace poco leí un artículo en inglés de una participante en la reunión del BID en sus 50 años la cual se realizó en la ciudad de Medellín. Para ella, las medidas de seguridad eran fuera de lo común (traducción del inglés):

“(…)Era tarde y el areopuerto estaba lleno de escoltas que conducían a los delegados de saco y corbata a los coches en espera. La respuesta usual en estas reuniones cuando usted dice que está con los grupos de la sociedad civil es que “usted está por sí mismo”, entonces me sorprendí cuando los tipos del BID insistieron en que debía ir en uno de los coches disponibles”.

También he sido testigo de reuniones internacionales en países como Tailandia, Vietnam e Italia y también he encontrado las medidas de seguridad como exageradas, aunque en el mundo en que vivimos, al final ninguna medida preventiva de seguridad es exagerada. La situación llegó a ser particularmente exagerada después de los ataques terroristas del 11 de septiembre en Nueva York. Si la reunión del BID hubiese sido en Nueva York o en Ciudad de México ¿las medidas de seguridad hubiesen sido diferentes?

La autora insiste también en la “otra Medellín” (Medallo diría Fernando Vallejo) y ella denuncua una intención de “ocultar” la cruda realidad de pobreza en la ciudad.

Cuál desarrollo

Sigamos con la autora – y pido disculpas al usar su ejemplo, habiendo muchos. No encuentro ilógico que la reunión en la cual se celebraron los 50 años de la creación del BID hubiese sido en Medellín. Tampoco creo que el BID tendría que reunirse en una ciudad latinoamericana para mostrar la parte gris de la ciudad. Al contrario, se trataba de mostrar resultados.

Por lo tanto, Medellín sigue siendo un modelo de desarrollo, incluso si existen conflictos y la pobreza que agobia numerosos de sus distritos o comunas, especialmente al norte de la ciudad.

Tampoco creo que el BID quiera producir una “versión oficial de Medellín”. Sería poco inteligente, sabiendo que aquella “parte oculta” que acusa la autora, en realidad tiene una inmensa covertura nacional e internacional en todos los medios. Sería como si alguno quisiese esconder la violencia que desangra a Irak en este momento y decir que todo marcha en paz.

Entonces el “modelo de Medellín” no es que Medellín sea en la actualidad un paraíso del Primer Mundo con paz, empleo e iguales oportunidades para todos, pero que en medio de esa realidad de pobreza y problemas sociales, Medellín ha mostrado resultados tan reales como los problemas oscuros que contiene.

¿Vamos pues a esconder entonces las evidencias del desarrollo para seguir alimentando la imagen de “la ciudad más violenta del mundo”? ¿Vamos a producir nuestra propia “versión oficial de Medellín” basada en los amos del terrorismo y enemigos de nuestro desarrollo? ¿Vamos a marginalizar a Medellín de nuevo, como estuvo marginalizada durante el reinado de Pablo Escobar en los años 80 y 90 para dejar a su población bajo el dominio de terroristas y para señalar a Medellín como centro global de la criminalidad en nuestro afán de buscar chivos expiatorios?

Medellín, modelo de desarrollo

Sí, Medellín es un modelo de desarrollo. Y es uno de los más importantes modelos de desarrollo del planeta por muchas razones. Porque se trata de una sociedad que lucha para superar sus problemas de criminalidad, pobreza y desigualdad con corage, inteligencia y dedicación en contra de cualquier oscura predicción.

Es un modelo porque es la cuna de un Pedro Justo Berrío, el líder político que a finales del siglo XIX abrió la revolución industrial de la Región Paisa e hizo del lugar uno de los más progresistas de Colombia durante la primera parte del siglo XX.

Medellín no pasó de ser una aldea pequeña y sin significado a convertirse en las instalaciones principales de Pablo Escovar y sus compinches. Por supuesto, Escobar no es el padre de Medellín y mucho menos de los paisas. Él es un error en nuestra evolución, como existen errores genéticos en la transmisión del ADN.

Nuestros padres son otros y Medellín fue uno de los principales centros de desarrollo de Colombia antes de que las mafias se vinieran a sembrar en nuestro suelo como mala cizaña. El desarrollo es nuestro vocación y esa es la esperanza de Medellín. Es sobre esta base que estamos parados.

La celebración de la reunión del BID en Medellín estuvo completamente a lugar porque mostró que en medio de historias trágicas de las décadas recientes de la ciudad, existen muchas luces de esperanza.

El BID no tuvo necedidad de crear escenarios artificiales, demostraciones ficticias o inventar falsas realidad y estadísticas sobre Medellín. Lo que se mostró a la comunidad internacional fue completamente real, como real son los problemas de pandillas en los barrios más pobres de la ciudad. Se mostraron las bibliotecas en los sectores tradicionalmente marginalizados, una experiencia única de inclusión social en el mundo y que ha generado un cambio de vida en las poblaciones que se han beneficiado de ello. Se mostraron sistemas de transporte urbano que están diseñados en función de buscar la igualdad de todos los ciudadanos.

Pero la reunión mostró sobretodo la especialidad de Medellín: su gente. Aquellos que no son criminales o terroristas, paramilitares o guerrilleros o que guardan un arma en alguna parte. Aquellas personas que trabajan fuerte para hacer de Medellín una ciudad de paz y desarrollo.

El desarrollo, la paz y la justicia son procesos. Estos no nacen sólo de buenas intenciones o hermosos anuncios publicitarios. Estos vienen del compromiso de una sociedad y de un proyecto político. Esto puede tomar generaciones. Pero nuestra gente, los paisas, han vivido en la zona más montañosa de América del Sur por cinco siglos. Han dominado inmensas montañas. Ellos dominarán también la montaña de la violencia y la pobreza. Ese, para mí, fue el mensaje que se dio en los 50 años del BID.

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Acerca de Albeiro Rodas

Albeiro Rodas (in Cambodia Sky Ly Samnang), is a MA in Digital Communication, independent journalist and a Salesian of Don Bosco from Amalfi, Colombia, based in Cambodia since 1999. He is the creator of the Don Bosco schools of journalism in Sihanoukville and Kep with young people from poor communities and the founder of the Don Bosco Kep Children Fund. Medal for Social Commitment UPB (2010); among the 100 more upstanding Colombians abroad (Marca Colombia, 2012, http://www.youtube.com/watch?v=X39xwdGtVXI) and among the 12 Colombians that are making this a better world 2013 (http://www.colombia.co/en/culture/colombians-that-are-making-this-a-better-world.html).
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