Se nos fue el sobrino del Obispo Celedón


El maestro Escalona visto por el maestro uruguayo de la caricatura, Luis Haro.

El maestro Escalona visto por el maestro uruguayo de la caricatura, Luis Haro.

El 16 de mayo de 2009 en una capillita dedicada a San Francisco de Sales, en una ciudad a miles de kilómetros de distancia de la Provincia de Padilla, un sacerdote misionero colombiano en Camboya dedicó una misa por el eterno descanso del abuelo Rafael Escalona. Lo dijo así ante un grupo de jóvenes que nunca habían oido en sus vidas las notas del vallenato y no tenían la más mínima idea de lo que significa Macondo:

“Hace dos días murió en Colombia un abuelito muy importante. A esta hora lo lloran todos los habitantes de ese lejano país, pero especialmente lo lloran los acordiones. Oremos para que el Señor lo reciba en el cielo con los ángeles en fiesta, óremos por el eterno descanso del abuelo Rafael Escalona y para que nos dé a todos, colombianos y camboyanos, la consolación”.

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Un festival vallenato en México


En el contexto de Colombia Cultura 2007, la ciudad de Monterrey, México, será sede del I Festival Vallenato en ese país a realizarse entre el 3 y 9 de septiembre. Están abiertas las incripciones a participar sin distinción de raza, credo, clase social o nacionalidad a todo ritmo de acordeón.

Por Albeiro Rodas, colaboración de Alba Rocío Molina Yate. Fotografía de Pablo, el Maestro Rafael Escalona, con un grupo de jóvenes en Bogotá. English.

Aunque para muchos colombianos del interior – es decir, aquellos de la región andina -, la música vallenata es “cosa de costeños” – es decir, de aquellos que habitan la región Caribe de Colombia y aunque incluso en algunas partes se acuñó el término “vallejartos” que corresponde más a una típica mofa colombiana que no corresponde del todo al clamor popular, lo cierto es que el vallenato en Colombia es uno de los géneros musicales más importantes de toda la nación y representante de la identidad colombiana, de la misma manera que el tango lo es para Argentina y Uruguay. Sin menguar y menos sin entrar a competir con otros géneros queridos del folclor colombiano como la cumbia, el joropo y otros, el vallenato conquistó a lo largo del siglo XX todas las latitudes del país y virtualmente se derramó hacia el exterior siendo embajador casi oficial de la cultura colombiana.

Cien Años de Soledad, un vallenato de 350 páginas.

Foto de Stephano, “Accordion”. Representa los instrumentos típicos del vallenato.

Fue esta la manera en la que Gabriel García Márquez quizo rendir un homenaje a su primo, el Maestro Rafael Escalona y una de las figuras más prominentes de la historia del vallenato: le dijo que Cien Años de Soledad, la obra con la que ganó el premio nóbel en 1982, no era más que un vallenato de 350 páginas. Aparte de este homenaje de uno de los más grandes maestros de la literatura contemporánea a uno de los genios del vallenato que si hubiera un premio nóbel del vallenato sería indudablemente para él, la frase representa la importancia del género en lo que es la cultura, la sociedad y la historia de Colombia. El vallenato como género puede ubicarse a principios del siglo XX en la región de los departamentos del César, Magdalena, La Guajira, Bolívar y Sucre, lo que en lenguaje vallenato es llamado La Provincia de Valledupar y Padilla. Como género popular, nació de la expresión de sus gentes en donde incide la tradición oral, las maneras en las que la gente del común ve la cotidianidad, la vida, sus conflictos, sus espectativas. A la creatividad y a la ocurrencia, al amor y a los problemas, coincidieron los tres instrumentos representantes del crisol del mestizaje colombiano: el acordeón europeo, la caja africana y la guacharaca precolombina, tal como cita Daniel Samper Pizano en su artículo sobre el Maestro Escalona.

Nicolás Maestre Martínez – Colacho – uno de los “magos” del vallenato. Foto de colacho.

El vallenato discurre la historia popular y por eso identifica a quien lo escucha, lo sigue y lo baila, porque quien lo escribe y lo canta es un auténtico escritor que narra sus propias pasiones, sus propias decepciones o sus propios sueños. El vallenato no es una moraleja, no nació para enseñar nada, sino para comunicar lo que pasa en el entorno o dentro del corazón. De ahí la historia de Francisco El Hombre, el cual se le conoce como el precursor y del cual se dice era un mensajero por los caminos del César y La Guajira, que cantaba los mensajes en los pueblos. Por eso la historia del vallenato se mezcla con lo mítico, como corresponde a todo lo que nace de las entrañas de una nación, porque no es la producción de uno o dos con un plan comercial preconcebido, sino que es algo que nace del espíritu del colectivo de un pueblo. La historia del vallenato es una página de Cien Años de Soledad o, según otra perspectiva, Cien Años de Soledad es un vallenato.

Plaza de Valledupar, la capital mundial del Vallenato. Foto de Nicolás Osorio.

Valledupar, la capital mundial del vallenato

La palabra “vallenato” es en realidad un gentilicio y se refiere a la capital departamental de El César: Valledupar, que a la vez es el nombre compreso que hace referencia al lugar en donde se asienta: el Valle del Cacique Upar que traduce “señor del agua limpia y pura“. Un habitante de esta ciudad es también un vallenato. La ciudad está ubicada a 1035 kilómetros al norte de Bogotá y tiene una altura sobre el nivel del mar de 175 metros, con temperaturas que oscilan entre 28 y 30 grados. A Valledupar se puede llegar por carretera desde las ciudades de Santa Marta, Barranquilla, Cartagena, Medellín y Bogotá, así mismo desde Caracas. El litoral colombiano, cerca del cual está Valledupar, está a aproximadamente mil kilómetros de distancia de La Habana, dos mil de Florida y mucho menos de mil de Panamá. El aeropuerto Alfonso López comunica con las principales ciudades del país. Una ciudad de gran folclor, es la sede del tradicional Festival de la Leyenda Vallenata, la Feria Internacional del Gallo Fino, la Feria Ganadera y la Fiesta de la Virgen del Rosario. Valledupar está cerca de la Sierra Nevada de Santa Marta, un sistema montañoso independiente de los Andes y en el cual se encuentran los picos más elevados de Colombia.

De La Provincia para Colombia

El paso del siglo XX vio la avanzada del vallenato hacia el sur de la Región Caribe o La Costa, como se conoce en Colombia a la región conformada por los departamentos de la Llanura del Caribe, cuyo territorio es casi en su totalidad de clima caliente, cuyos paisajes conjugan grandes contrastes entre ríos mayores y menores, sierras, picos nevados, desiertos y, sobretodo, el mar. Si bien fue visto y sigue siendo visto en parte como música de costeños, lo cierto es que el vallenato ganó bien pronto un puesto de oro en las grandes ciudades del interior como Bogotá, Medellín y Cali. Le abrieron espacio primero los estudiantes costeños que iban a las universidades del interior, los cachacos que iban a trabajar a la Costa y las emisoras que ya desde los inicios de la radio en Colombia le dieron el honor de ser el primer ritmo musical de Colombia al aire. Las discotecas vallenatas, emisoras vallenatas, las rumbas en donde sonaban las últimas producciones vallenatas y todo eso contribuyeron a vallenatizar al país y a hacer familiar a todos nombres como los de Francisco Moscote, José León Carillo, Sebastián Guerra, Calixto Ochoa, Leandro Días y tantos otros.

Si bien las principales figuras del vallenato son hombres de la La Provincia, poco a poco el vallenato se descentraliza. Por ejemplo, el departamento de Antioquia, considerado en la Costa como “departamento cachaco” o del “interior“, a pesar de tener una buena parte de su territorio en la Costa (Urabá y el Bajo Cauca Antioqueño), cuenta con múltiples agrupaciones vallenatas conformadas muchas por costeños que viven en Medellín y otras por paisas. Lo mismo puede decirse de otras ciudades “cachacas“. Un ejemplo de los alcances del vallenato en Colombia lo presenta la agrupación Jucer Días y su Agrupación Vallenata. Es posible que el grupo no sea muy conocido en Colombia y es posible que al oir su nombre se piense que viene de alguna población del Valle de Upar. Pero no: se trata de una de las agrupaciones vallenatas más populares del departamento de Nariño, una de las regiones más meridionales de Colombia, a casi dos mil kilómetros de distancia de Valledupar y que representa en la actualidad al género vallenato en el vecino país de Ecuador. Aunque ello pueda sorprender, que sea un grupo pastuso los reyes del vallenato en el sur del país, ello significa cuan hondo llegó este género al alma popular de Colombia y cuánto significa para su cultura al punto que une un país de regiones con diferencias tan marcadas.

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