Un muchacho de Medellín se gana la vida con un balón



David Gómez es un muchacho de la población anónima de desplazados que se gana la vida haciendo demostraciones con un balón en las calles de Medellín. A pesar de su talento tuvo que abandonar la escuela y con 19 años aún no sabe lo que será de su vida. Casos para ver. Ojalá lo apreciaran los señores del fútbol en Colombia, que necesitarían de hombres como él.

El gobierno promete 4 mil millones de pesos en vivienda a desplazados


El presidente Uribe dijo en la Universidad Javeriana de Bogotá que el presupuesto para atender la población de desplazados pasó de 80 mil millones de pesos a 1,5 billones y que para este año fueron destinados 4 mil millones de pesos para que las familias de los desplazados adquieran vivienda. Seguir leyendo

Gente en movimiento indiferente: el desplazado


Niño

30% de los desplazados por la violencia en Colombia son menores de edad. Foto de Martigar.

El 21 de septiembre fue la fecha que la Iglesia Católica escogió para recordar el día del desplazado y del migrante y en Colombia esa fecha tiene un gran sentido, pues se trata del segundo país del mundo con más población desplazada a causa del conflicto armado después de Sudán en África. Nuestro país tiene al presente dos millones 37 mil 460 colombianos que tuvieron que abandonar sus tierras originales e ir hacia otros rincones del país para protegerse de las hostilidades o persecusiones por parte de cualquier tipo de grupo armado en zonas de combate, según las estadísticas de la Agencia Presidencial para la Acción Social y la Cooperación Internacional. En ello no se incluyen los otros tres millones de compatriotas que han salido del país por diferentes razones, entre las cuales se cuenta la preocupación por su seguridad física. Pero la realidad de los desplazados es más seria de lo que puede pensarse: por ejemplo, el 30% de los desplazados son menores de edad, es decir, de acuerdo a las estadísticas, más de 70 mil niños y adolescentes rondan las calles de la patria sin rumbo. Por otro lado, muchos desplazados no están registrados, lo que podría aumentar las cifras. Engrosan las listas del desempleo, la mendicidad, la población sin techo ni servicios de salud y la imposibilidad de estudiar. A esto se le suma un elemento más grave: la indiferencia e incluso el desprecio de aquellos que no han sido víctimas del desplazamiento. Seguir leyendo