Colombia, colombianos y colombianidad


Podría escribir en este artículo todo lo que es bueno de Colombia, lo que es ser colombiano y lo que es la colombianidad, pero voy a seguir en esta oportunidad a Fernando Vallejo que dice que quien no escribe en primera persona es un chismoso. Voy a decir en este artículo qué es Colombia para mí, según lo que he vivido de ella, lo que es ser colombiano, según lo que me han hecho vivir los extranjeros y lo que es colombianidad, según lo que me dicta la conciencia.

Colombia

Me encontraba en el verano de 2001 en aquella fascinante ciudadela medioeval de Perugia, la Universitá per Stranieri, en el intento de parlare la lingua italiana come Dio commanda, y me pasó una pequeña anécdota que siempre recuerdo: al grupo de estudiantes llegó un grupo de ecuatorianas y un mexicano y yo era el único de Colombia. Como es obvio el saludo y la identificación de tierras y las promesas de no hablar castellano para no terminar con el célebre itagnolo, tan hablado en Roma – la divertida mezcla entre el español y el italiano. En un merecido receso salí del salón y fui al balcón. Allí estaban algunas de las ecuatorianas con el mexicano y me acerqué a ellos para entablar un diálogo, pero, eh aquí que hablaban de mí, o mejor, de Colombia, sin percatarse de mi presencia. Palabras más, palabras menos “a esos colombianos no los quiere nadie“, dijo el mexicano, “mejor dicho, ellos no quieren a su país“, le complementaron las ecuatorianas y me vieron. Cambiaron los mil colores, huyeron del lugar, entraron al salón de clase y se terminó la amistad.

De tanto andar el mundo desde 1999 he conocido algo de una parte de lo que es Colombia y de esa parte me siento orgulloso. Existen muchas deficiones sobre lo que es Colombia y seguro son muy importantes, pero del hecho concreto que he comprobado con mi sangre y mi alma, voy a hablar.

Colombia es el país más interesante del mundo. Yo lo llamaría el Alep de Borges, aquel Alep por donde pasan todos los puntos del cosmos. Todo lo que cualquiera diga de Colombia es cierto y a la vez falso. Colombia es una ilusión y es una promesa, es una pesadilla y es un encanto. Los extranjeros que no la conocen la odian sin conocerla y esos que la odian, voy a decirlo sin querer ofender a nadie, son estúpidos e ilusos y lo son, porque la odian por los chismes de la prensa, de periodistas peresozos que se sientan en oficinas acondicionadas en Nueva York o Londres y escriben sobre sitios que no conocen cosas que le dijeron otros. Le creen a chismosos y por eso son estúpidos. No estúpidos por maldad, sino por ingenuidad y los ingenuos no conocen nada.

Es el único país del mundo del que sé que casi todos los extranjeros que he conocido que han ido allá vuelven encantados, como si hubiesen estado en el paraiso terreno, como si hubiesen descubierto el Dorado. Eso me prueba a mí que hablar de Colombia sin conocerla es perder el tiempo. ¿Por qué no te callas? como dijo un cierto rey a un cierto virrey hace poco.

Es el único país frente al cual dar una opinión te pone en el borde de la ignorancia. Primero pensaba que sólo aquellos que no conocían a Colombia y hacían juicios de chismosos eran los ignorantes, pero después empecé a darme cuenta que incluso los colombianos pecamos de ignorantes sobre nuestro propio país. Que todos los conflictos de Colombia los entienden muy pocos – los menos indagados. Hay unos que dicen que Colombia tiene un conflicto desde hace 50 años. Hay otros que dicen incluso que Colombia no tiene ningún conflicto. Personalmente pienso que el conflicto es más viejo y que empezó desde el 20 de julio de 1810 y que no va a terminar pronto porque aún no hemos llegado al meollo del asunto. No voy a hablar del meollo del asunto en este momento, porque da para un libro y sólo quiero escribir sobre lo que es Colombia. Por otra parte, el meollo del asunto lo he tocado en otros artículos y, confieso, es muy complejo, implica acontecimientos que sucedieron hace muchos años, personas que muchos han olvidado, tragedias que muchos ignoran y sueños frustrados.

Lo que es Colombia me lo dijo un timorés en Manila. Me dijo que cuando se prendió la guerra contra Indonesia, la mayoría de los extranjeros se fueron y que entre los que se quedaron estaban muchos misioneros colombianos. Me dijo que si se habían quedado sólo podían venir de un país bueno. A veces complemente su pensamiento y digo que ya los colombianos no le tememos a la guerra, pero sí. Le tenemos miedo y por eso luchamos para que se acabe. Cuando me iban a mandar los romanos a Israel a estudiar en 2001, les dije que no quería ir allá porque había guerra y me respondieron que a un colombiano qué miedo le iban a dar unos tanques de guerra.

A Colombia no la describe nadie. Cuando usted está lejos de ella, se siente a medias, incluso esos colombianos que se van y quieren olvidarse de ella, que se averguenzan de ella, que se hacen como si fueran extranjeros. Cuando me los encuentro me dan comezón. Le dan la espalda al Dorado. Esos que niegan la patria niegan la mamá y no incluyo aquí a Vallejo porque él nunca la ha negado, sino que la ha confirmado. En una embajada que no digo cuál, hablé con un colombiano exiliado. Me contó las historias más espeluznantes que se puedan imaginar de porqué había tenido que dejar la patria. Pero nunca me dijo que odiaba a Colombia, que maldecía a su país. Era una gran soledad, una realidad de impotencia inimaginable. El exilio es una maldición y lo pude ver en ese rostro.

Los colombianos que critican a Colombia no me molestan. Ellos son la conciencia. Los que llaman la atención de lo que no va bien. Los entusiastas que creen en reportes a simple vista son decadentes. Los que quieren ver más allá de las líneas, esos hay que escucharlos y respetarlos.

Los que promueven la imagen de Colombia en el exterior y suben nuestra estima, son maravillosos. Muchos de ellos, salvo varios ingenuos, lo hacen con propósitos de paz y justicia. Estos dos extremos no son extremos. Son parte de lo que es Colombia: una realidad muy compleja, muy extraña, muy particular en la historia.

¿Es Colombia el país más violento del mundo? Después de conocer el mundo, puedo decir a ciencia cierta que no. La violencia es una sombra que ha cubierto el mundo. La hay por todas partes. En Israel asesinaron hace años a una colombiana por ser colombiana. En Ecuador marginan a colombianos y peruanos, imagínense, el que debería comportarse como país hermano (se le subieron los dólares a la cabeza). Las listas de los países más violentos del mundo la hace uno de los países más violentos del mundo: Estados Unidos, en donde los niños se matan en las escuelas. No me gusta Europa porque muchos lo miran a uno mal – no todos aquellos amigos europeos que tengo – y lo tratan a uno como gente de baja estopa – insisto, no todos. “¿Colombia? el centro mundial del crimen“, me dijo un italiano, imagínese, el país madre de Alcapone, la mafia siciliana, el país de Mussolini, el que invadió Etiopia y mató gente. Me quedo en silencio cuando algún joven compatriota me habla de sus sueños de ir a vivir a Europa. ¡Pero qué pereza ir a vivir a un sitio muy lindo pero en donde uno anda como si estuviera untado! Por otra parte colombianos delincuentes se encuentran en todos esos países y entonces esos fulanos tienen mucha fama. Salen por la prensa todos los días y uno se empieza a convencer que tienen razón, que en donde hay colombianos hay problemas. Una vez un filipino me puso el artículo de un periódico inglés en donde hablaba de la violencia en Colombia y me dijo “para que conozca su país“. Le llevo ventaja, porque conozco Filipinas y no es mejor que Colombia. Sus ciudades llenas de tuburios en el centro y darme un artículo de uno que escribe encerrado en algún cómodo parlour de Londres es un acto de villanía.

Colombianos

Cuando me dicen colombianos me viene a la mente muchas cosas, cosas que no coinciden necesariamente con la labor de los chismosos al servicio de los países ricos. Me viene ante todo la cuadra en donde crecí en Medellín. Es una cuadra de un barrio pobre, el Doce de Octubre, entonces la llamaban la “comuna noroccidental”. El barrio era y no sé cómo está ahora, violento. Seguro lo digo sin ruborizarme que pude haber terminado siendo un sicario, pero no lo fui. Tampoco lo fueron muchos de mis amigos, de los vecinos, de los compañeros que fueron conmigo a la escuela. Y no lo fuimos, porque pudo algo más profundo en nuestro ser: pudo la esperanza o como dice Tango Feroz, porque el amor es más fuerte.

Es que después con muchos esfuerzos pude estudiar y no fueron pocos los esfuerzos. Cuando terminé el bachillerato, uno de mis compañeros me dijo que no quería seguir estudiando, sino que quería conseguir dinero y ya y punto, pero es ya. Cuando yo estaba a punto de terminar mi carrera, lo encontré: era una calavera total y después lo mataron. Pero el punto es que he seguido caminando. Nunca he tenido un arma en mis manos. Más bien, sueño con que ningún colombiano tenga un arma, sino que tenga una vida feliz y una sociedad justa. Ahora bien, cuál es el punto ¿decir que los colombianos somos violentos y que soy la excepción? No. No soy la excepción. Hay muchas, miles y millones de excepciones. En cuanto a los violentos, no son menos violentos que los soldados de EEUU que disparan a veces indiscriminadamente contra la gente en Irak, ni más violentos que Hamas, ni más violentos que el soldado israelí que disparó con sevicia contra una niña palestinesa, ni más violentos que ETA o el IRA, ni más violentos que los jemeres rojos, ni más violentos que Alcaida, ni más violentos que los hooligan…

Los colombianos no somos uno. He conocido muchos y de muchas partes y también en el exterior veo las cosas en común. Dentro del país las diferencias regionales son tan marcadas que uno se siente extranjero en Bogotá, Cali o Barranquilla y algunos lugareños lo hacen sentir a uno así. Pero por fuera de Colombia los colombianos tienen muchas cosas en común, más de las que nos imaginamos. El sentido del humor, uno que es cortante y que no comprenden con facilidad otros hispánicos. La preocupación por salir adelante. El amor por la patria y la familia. La dedicación al estudio. Las referencias a la sabiduría popular… muchas otras cosas y cosas que a veces no vemos, pero que la distancia hace evidente.

Colombianidad

Este es el punto más difícil. Yo diría que la diversidad es lo que queda al fondo de nuestra colombianidad. Nuestros rostros de tantos colores, nuestros diferentes acentos, nuestros miedos y nuestros anhelos. Pero ante todo, la colombianidad es lo que queda en el fondo de nuestra existencia humana. Colombia es un país ideal para pensarse la vida y pensarsela en serio. Es un espacio intenso de dramas como en una tragedia de William Shakespeare con poesía. La colombianidad en realidad yo no sé que sea y eso es lo fascinante del tema. Es como aquella vez que entré a una tienda en el centro de Jerusalén a ver cosas que no se compran. De pronto, de detrás de la vitrina, oí una voz bogotana que me preguntó “¿eres colombiano?“. Era un joven y me mirabla aplacible. Yo no sé en dónde me vio la colombianidad. Yo no sé en donde le ví la colombianidad, pero ambas colombianidades entraron en relación, como cuando dos peces de la misma especie se buscan. La colombianidad entonces es un misterio. Quizá está en el realismo mágico de García Márquez. Talvez en el mundo marino de Maqroll el Gaviero. Talvez en la obsesión existencialista de Andrés Caicedo. No sea que esté esta colombianidad en los poemas de Rafael Pombo o en el viaje a pie de Fernando González o en la gordura cotidiana de Fernando Botero o en las fotos de Leo Matiz o en la colombianidad descuartizada del siglo XIX. La colombianidad es un mito real y es una realidad mítica que se desparrama por los museos etnográficos, que grita en las bibliotecas públicas de nuestras ciudades adolescentes.

¿Qué cosa pueden inspirar hoy Roma, París, Londres o Nueva York? Se les acabó el encanto hace mucho tiempo con su afan de dinero y su apetito de tiburón devorador que devoraba a las naciones de la tierra. Es en Colombia en donde está el hombre, el que sufre y el que es a la vez el más feliz de la tierra, el hombre que camina y que lucha. En Phnom Penh una vez iba con dos amigos míos, un francés y un italiano y nos encontramos con una alemana que nos preguntó de dónde veníamos. Cuando el primero dijo que era italiano ella empezó a admirar a Italia, su Roma, su Milán, su Turín, su pizza engordadora y otras cosas. Cuando el francés le dijo que era normando, hizo lo mismo con Francia. Qué risa: me tocó a mí. Soy colombiano, le dije y enmudeció. Pobrecita. No la culpo. La pobreza es muy dura. La pobreza de ella, quiero decir. Si Colombia es tres Italias y dos Francias, si las montañas son más espectaculares que la Torre Eiffel que no tiene nada de extraordinario.

Yo no sé que sea la colombianidad. Pero cada día que pasa me siento más orgulloso de ser colombiano, porque es un compromiso existencial. Yo también renuncio a la nacionalidad colombiana: a la nacionalidad de la Colombia que mata, que persigue, que desplaza, que secuestra, que usa, que abusa, que corrompe, que extorciona… a esa renuncio absolutamente. La Colombia mía es aquella que en cambio no se puede definir, pero que se siente. La que es una esperanza, una utopía, un compromiso, una responsabilidad, un pacto de amor, una vida de luchas, una ilusión, unos valores que se viven a pesar de tantas circunstancias. Esa es la Colombia que amo yo.

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16 thoughts on “Colombia, colombianos y colombianidad

  1. Todos los Colombianos en el exterior vemos con tristeza que toda la belleza, la riqueza y la multiculturalidad que nos caracteriza sea opacada por los actos violentos.
    En huelva España Nos integramos e intentamos que nuestra imagen sea la verdadera, gente buena, alegre, pais rico y hermoso y que merece el respeto del mundo entero. Los Colombianos en cualquier rincon debemos sacar esa COLOMBIANIDAD que nutre nuestro ser y que nos hace grandes y particularmente diferentes cualitativamente. No somos sólo una bandera, una empanada o un buñuelo, ni un sancocho. El corazón de un Colombiano se expresa y se hace sentir.
    Pongamos todos un grano de arena en procura de que lo bueno, lo hermoso y lo escencial prime y sea el comun denominador de un pais que lucha, y de la gente pujante.
    Nadie es menoS que nosotros ni nosotros somos mas que nadie somos COLOMBIANOS Y ESO YA ES BASTANTE.

  2. Miguel Ángel, tendrías que ampliar más aquello que te parece humillante y en qué punto falta esa pasión de ser colombiano (al contrario de la impresión que adquieres, amo al país más allá de lo que puedes imaginar y esta es una reflexión sobre ese amor). Personalmente no creo que el artículo falle en dejar en alto el nombre de Colombia. Creo además que este concepto de dejar en alto el nombre de Colombia es un sofisma que confunde a la gente. ¿Tenemos que hablar bien de Colombia simplemente por pasión nacionalista e ignorar así, tan de plano, el sufrimiento de tantos compatriotas, la marginalidad, la violencia, el abuso y todo eso sólo por dejar en alto el nombre de Colombia?

    Te voy a decir quiénes dejan en alto el nombre de Colombia: nuestros campesinos, nuestros obreros, todos los mártires que ponen, aquellos líderes o autoridades que le apuestan a la honestidad y ponen su pecho valiente a la realidad de corrupción y criminalidad, aquellos científicos silenciosos que no publican en los diarios, pero que conocen más en otros países, los profesores colombianos, casi todos son maravillosos, valientes, llenos de ternura y valentía, que le apuestan al futuro del país, los deportistas que se empeñan a pesar de carecer del apoyo necesario, los escritores y periodistas que escriben sin miedo y sin maquillar la realidad, los violentos que se dan cuenta de lo errado que están y llegan al punto de abandonar sus armas asesinas y ponerse del lado de la paz y la justicia… Esos y muchos más son los que dejan en alto el nombre de Colombia.

    En donde he estado he defendido el nombre de mi país y lo seguiré defendiendo y amando. Si volviera a nacer y pudiera escoger mi cuna, sería exactamente en el mismo punto, en la misma montaña, en la misma familia, en la misma Colombia.

    Yo creo que has leido este viejo artículo (2007) de corrido y no te has detenido a analizarlo, Miguel Ángel. El solo hecho que digas que está empapado en ‘funesta sangre’ revela cuán lejos está de su más profundo objetivo que es nada más ni nada menos que una expresión de amor auténtico por Colombia.

    Que tengas un buen día.

  3. Que triste ver rebajada la colombianidad con un articulo tan extenso y tan pobre… es difícil creer que una persona mayor de trece años haya hecho algo así. Siento terror y aflicción porque has cercenado una nación al punto de humillarla, te ruego que si quieres volver a escribir algo que sea con la pasión natural de ser colombiano… ademas, claro, de tener fija que la idea es siempre dejar en alto el nombre de nuestra nación.

    Aprende a escribir mejor, porfavor y que nuestros embajadores no se demeriten por tus impuntuales adjetivos y tus descripciones infantiles.

    “El adjetivo cuando no da vida, mata” y tu escrito…. esta empapado de funesta sangre.

  4. Me siento orgullosa de mi tierra querida y no se necesita decir una a una las cosas bellas, con tan solo decir la palabra magica COLOMBIA lo resumimos todo, llevo muchas horas leyendo y escribiendo sobre mi linda Colombia, ojala algun dia sea mas hermosa de lo que ya es pudiendo conseguir la verdadera paz y union de los colombianos para un mejor futuro que si llegamos a tener hijos la amen como nosotros un saludo-

  5. La nostalgia me ha traido a leer sobre mi tierra y mi gente, vivo hace 10 años en españa y jamas me he encontrado con ningun tipo de racismo hacia mi persona, es verdad que si hablan de todos los colombianos que vienen a estos paises solo a realizar el mal, por que aun que me siento orgullosa de ser colombiana no podemos cegarnos a una realidad que se vive, ya no solo por los medios de comunicacion, tambien por nosotros mismos, integrarse noes facil si no lo intentas o si no te interesa y eso es el principal problema la integracion, por supuesto que un porcentaje bajo de colombianos que nose adaptan y se aislan para cometer fechorias no pueden acabar con lo lindo y maravilloso que otros transmitimos y nos encargamos de ir regando sobre todo lo beuenisimo de COLOMBIA, pais afortunado por la bondad, respeto y union familiar que acostumbramos a demostrar, por que a mi me felicitan los españoles con quienes trato por ese calor humano y esa dulzura que me caracteriza dia a dia, unidos a las ganas de luchar por mi estabilidad y la de los mios, que son lo mas importante para mi y que ellos an confiado en mi capacidad, un concejo para mis compatriotas luchen cada dia que pase con honestidad y respeto, eso nos abrira muchas puertas y desarmaremos a cualquiera que piense de otra manera sobre nosotros.

  6. Mi encanto el articulo de la colombianidad y de lo que es ser colombiano y me identifico casi por completo con los planteamientos.

    Yo vivo en Estados Unidos y en realidad nunca he sentido la discriminacion. A finales del ano pasado estuve en Grecia y caminando por una de sus calles, un Griego me pregunto que si yo era Mexicana, le dije no soy colombiana. Inmediatamente se me abalanzo con un fuerte abrazo y me dijo que su sueno era conocer a Colombia y que tenia muchos amigos colombianos que eran muy buena gente.

    Quiero asi mismo manifestar que me parecen muy desafortunados algunos comentarios por lo demas bastante despectivos acerca de otra nacionalidades, y son desafortunados porque denotan una profunda discrimninacion de ellos como raza, pero en todas partes como reza el dicho se cuecen habas.

    Un saludo para todos

  7. Yo soy Colombiana y vivo en los Estados Unidos. Al Colombiano lo que le tienen es ENVIDIA. Por todo porque tenemos rasgos europeos y somos de un mestizaje bonito y todavia conservamos raza blanca en nuestro pais. No solo por no tener tanto aspecto indigena como esos ecuatorianos y peruanos y mexicanos. Esos mexicanos ni que hablen de nosotros porque los “gringos” los odian por venirse de ilegales, y de campesinos y de mojados aca. Pero tambiane la envidia viene porque somos creativos, MUY INTELIGENTES, hasta pa’ lo bueno y malo, tenemos gente de renombre gente que ha sido aceptada por europeos sin problemas como Shakira que con todo el acento que tiene ha cantado en grande en los Estados Unidos. El Colombiano se distingue por sus modales, su educacion, su prudencia. Y aun con guerra drogas y lo que sea le hemos demostrado al mundo entero que queremos erradicar eso y lloramos por una paz y hemos mantenido buena economia. Si queremos a nuestro pais y somos mas bien victimas de la maldad de otros como ese Chavez qaue apoya la FARC y ese presidente Ecuatoriano. Envidia mijo eso es la realidad.

  8. hola mi nombre es tamara y vivo en israel desde hace ya 25 anos y les quiero hablar de mi colombianismo.
    yo me fui de colombia en contra de mi voluntad teniendo 12 anos de edad y hoy en dia aunque quiera no podria regresar pues mis hijos ya nacieron aca y no los arrancare como me arrancaron a mi.
    para mi el colombianismo y mi judaismo van por parte iguales, el judaismo no es una religion mas es la identificacion de el alma y es por esto que si tomaran un judio y lo bautizaran todos los dias de su vida a peticion de el u otra persona esto no haria que dejara de ser judio por la razon de que su alma esta compuesta de elementos que no se pueden cambiar.
    asi mismo yo veo el colombianismo, lo llevas en la sangre, en la piel y no lo puedes cambiar, aunque lo niegues o renuncies a ella.
    Despues de muchos anos de no estar en colombia un amigo viajo a bogota por cosas de negocios y me pregunto que queria que me trajiera y sin pensar mucho le pedi un cd de vallenatos. no le pedi cafe ni aguardiente le pedi la musica pues en ello esta todo y en el momento que lo escuche mi sangre empezo a brincar y sin darme cuenta mis pies bailaban.
    como la gente nos ve? puedo decir que durante mi ninez vivi 3 anos en ecuador y la verdad me hicieron sentir muy mal (no todos) pero es la sensacion que me quedo sellada. la razon “por ser colombiana” no por ser judia.
    aqui en israel que es un pais lleno de nacionalidades,la discriminacion existe de por si y como colombiana la senti y mucho en especial la gran cantidad de argentinos que hay aqui al saber que soy de colombia paso a ser la mujer invisible (no todos) estuve en un kibutz de uruguayos en donde tampoco me trataron de lo mejor y por otro lado me case con un ruso que lo primero que dijeron los padres cuando me vieron y de donde soy fue “no se acepta es demaciado negra,y con pelos demaciados crespos, nosotros queremos una rusa”.
    En colombia es diferente o por lo menos asi lo recuerdo yo y lo escucho en las canciones, nosotros los colombianos los recibimos a todos los aceptamos a todos no importa que color tienes,ni cual es tu idioma, ni que religion llevas siempre todos seran bien venidos (mi casa es su casa)(que necesita su merced)
    mi familia llego de alemania antes de que empezara el holocausto pues en ese tiempo solo colombia abrio las puertas a los judios que se escapaban y asi fue que mi mama y yo nacimos en colombia pero lo importante de esta historia es que ni yo ni mi familia hemos sentido de alguna forma algun tipo de rechazo por parte de algun colombiano por ser judios y esto es algo por lo cual colombia y cada uno de los colombianos debemos estar orgullosos.
    como ayudo a limpiar la imagen de colombia?
    cuando hablo con la jente que al saber que soy de colombia me hablan de la droga.de la corrupsion,de la guerilla y yo les contesto que esta moneda tiene otro lado,
    colombia es cafe,el mas rico; colombia es mujeres hermosas,por las mezclas,colombia es todos los paisajes del mundo en una sola tierra,colombia es esmeraldas, colombia es la gente mas amable y mas educada,colombia es la jente mas calida y mas alegre que hasta canciones con letras de decepciones amorosas tragicas se cantan con musica bailable.
    todo esto es colombia para mi yo la amo con lo bueno y con lo malo.
    en el judaismo se dice que la biblia tine 70 caras ose que se ouede entender de 70 maneras asi mismo una persona tiene 70 formas de ser y asi mismo un pais en especial como colombia y cuando nosotros amamos de verdad nosotros amamos con lo bueno y lo malo “amor que no depende de nada” y cuando hablamos en este caso de colombia no negaremos los defectos pero si resaltaremos sus virtudes.
    que viva colombia!!

  9. Soy Colombiano, pero llevo viviendo en Venezuela mas de 35 años, mas de la mitad de la vida. Un pais donde siempre ha habido encontronazos limitrofes sin embargo jamas me he sentido discriminado, esto no quiere decir que no se toque el tema o los temas candentes. Tuve un amigo que llego conmigo al mismo tiempo y a la misma compañia desde Colombia. El desde que piso a Venezuela no soñaba sino es regresarse, todos los dias tenia un problema de discriminacion, que desde que llego queria irse. Y asi fue muy buen profesional logro que lo trasladaran a Colombia de Nuevo. Pienso que sentirse indiscriminado es algo personal, es como la felicidad o la infelicidad, como la pobreza o la riqueza, como la belleza y la fealdad. Son Valores bastanta subjetivos.

  10. me gustó mucho este artículo. llevo un año viviendo en Alemania y hasta ahora solo he tenido experiencias muy positivas, nada de discriminacion ni rechazo. Incluso muchas veces siento que al decir que soy colombiana tengo de entrada algo positivo, no es como estar en Europa “untado”. Casi siempre aca se maravillan de lo alegres que somos, de nuestra cultura, nuestro clima, nuestras comidas, y quieren saber como realmente es allí. Me siento orgullosa de ser colombiana, y me siento muy identificada con lo que escribe Caicedo de la colombianidad y de lo que es Colombia, de lo indescriptible y a la vez tan particular y especifico que es. Despues de estar lejos uno empieza a idealizar a Colombia, y a los colombianos…ya he hablado tanto y tan bien de mi pais que ya ni se si será que me empece a inventar tantas maravillas en medio de la nostalgia de tenerlo lejos.
    saludos!

  11. no me gusta que algunos paisanos comenten que somos descriminados . eso dicen los que no han salido de las enaguas de las hermanas. he estado por todos lados. los gringos ni te miran menos hablarte. no hagas caso de ecuatorianos o peruanos ignorantes nosotros tenemos un pais con ideas progresistas. co infraextructura. gracias

  12. no me gusta que algunos paisanos comenten que somos descriminados . eso dicen los que no han salido de las enaguas de las hermanas. he estado por todos lados. los gringos ni te miran menos hablarte. no hagas caso de ecuatorianos o peruanos ignorantes nosotros tenemos un pais con ideas progresistas. co infraextructura. gracias

  13. quiero comentar que vivi en los angeles california por 27 años . y ahy conoci realmente la ideosincracia , del americano no tocan contigo no senti ninguna descriminacion. porque hay leyes severas a este tema lo cierto es que en un año ahy matan mas gente que en colombia en 10. con respecto alo que comentan estos ecuatorianos y peruanos pata rajados no les des importancia no son nadies viven como animales siempre lo han sido y mexico solo son un espejismo viven 10 veces mas pobres que nosotros gracias

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