Un Tribunal Internacional para comenzar una nueva era


¿Un Tribunal Internacional para Colombia? Caso camboyano

En 2007 Camboya vio la constitución de un Tribunal Internacional de carácter mixto para el juicio a los principales líderes supervivientes del regimen de los jemeres rojos que gobernó de manera brutal el país entre 1975 y 1979. Mixto significa que el Tribunal está conformado por jueces designados por las Naciones Unidas y por camboyanos para llevar a la justicia a quienes se consideran detrás del telón de los actos macabros que en menos de cinco años hicieron desaparecer un cuarto de la población nacional calculada en 1.7 millones de personas y sin contar la gran cantidad de refugiados.

Sin embargo, la constitución del Tribunal Internacional mixto para Camboya fue el resultado de un tortuoso camino que comenzó desde hace más de 25 años y en el que entran en juego numerosos factores. Ante todo es de resaltar que dicho Tribunal se realiza diez años después de la muerte de Saloth Sar, alias Pol Pot y quien fuera el principal líder de la organización que esgrimió los más radicales programas del maoismo de la historia del mundo y los aplicó de manera literal al punto de eliminar la existencia misma de los conglomerados urbanos, de la clase intelectual, la abolición de la moneda y del mercado, de la religión y el diseño de un complejo sistema de interrogación, tortura y eliminación de aquellos considerados enemigos del nuevo estado. El derrocamiento de Pol Pot y su regimen se presenta por la invasión que Vietnam adelantó en Camboya en 1979 en su contra debido a los reiterados y sangrientos ataques que los jemeres rojos focalizaron en ese país al que Pol Pot consideraba enemigos de la etnia jemer. Solamente con la invasión de Vietnam el mundo pudo darse cuenta de las atrocidades cometidas entre 1975 y 1979, aunque voces solitarias lo habían hecho antes sin ser escuchadas, especialmente de religiosos como el padre francés F. Ponchaud, numerosos periodistas y organizaciones como Aministía Internacional. Especialmente selectos grupos de intelectuales occidentales que veían con simpatía la creación de un estado comunista en Camboya que fue capaz de derrotar el imperialismo yanqui, rebajaron los testimonios de los refugiados en la frontera con Tailandia a meros casos manipulados por los Estados Unidos para desacreditar el estado de Pol Pot y a los periodistas que les daban voz como títeres del sistema imperialista.

Con la invasión vietnamita en Camboya, Pol Pot regresa a las selvas y, paradójicamente, se alía con los Estados Unidos, China y Tailandia para contrarestar la presencia militar del vecino país y su influencia en la península Indochina. Por su lado, Vietnam abría las prisiones de tortura y los campos de exterminio al mundo que, especialmente en occidente, aún se negaba a dar crédito a las evidencias. Las organizaciones de derechos humanos comienzan a insistir entonces en la creación de un Tribunal Internacional que llevase a Pol Pot y sus hombres a responder por la desaparición de 1.7 millones de sus compatriotas. Un juicio hecho por los mismos jemeres rojos en las selvas camboyanas a Pol Pot y registrado por la prensa internacional, despertó la ansiedad en cambio de las víctimas del regimen. A sus ojos, dicho juicio no era más que un melodrama para limpiar el nombre de los jemeres rojos y darles la capacidad de participar de nuevo como actores políticos dentro de la vida nacional.

El rol de las víctimas

Si bien los camboyanólogos contemporáneos han sido por lo general extranjeros y han tenido un papel preponderante en la reunión de evidencias hoy custodiadas por el Centro de Documentación de Camboya (DC-Cam) y por el centro de investigación para el genocidio camboyano de la Universidad de Yale, es importante resaltar el papel de las víctimas dentro de los logros de constitución de un TI, incluso si a la vista de muchos este resulta tardío.

La propuesta de un TI fue vista en principio por prominentes líderes camboyanos como una sugerencia e incluso ingerencia extranjera que no reconocía que los camboyanos ya habían hecho su propio proceso de paz. En efecto, en 1998 y después de la muerte de Pol Pot, el nuevo gobierno había adelantado con los jemeres rojos y otras facciones enfrentadas un proceso de paz que terminaba con la amnistía a los líderes que se entregaran. Aquellos que no aceptaron el pacto como Ta Mok, el sucesor político de Pol Pot, fue capturado y puesto en prisión, mientras los jemeres rojos comenzaban una paulatina incersión dentro de la vida social de la Camboya en reconstrucción. A la vista de muchos, esta era la situación ideal y el problema estaba solucionado. Incluso en la actualidad algunos líderes políticos insisten en que el TI debería clausurarse, que este no es sino un gran gasto económico que podría invertirse mejor en el desarrollo del país y que se estaba juzgando un problema que ya estaba enterrado hace mucho tiempo.

Frente a este panorama sólo unos tienen la palabra real frente al problema y estos son las víctimas, tanto aquellas que murieron como los sobrevivientes. En el caso camboyano, las principales víctimas en ejercer presión sobre la idea de un Tribunal fueron aquellas que estaban en el exterior y que adquirieron una conciencia del significado histórico del regimen en el derrumbamiento de su país. Estudiar, por ejemplo, una organización como el Centro de Documentación de Camboya, ayuda a comprender la fuerza real de las víctimas y los propósitos que estos persiguen que tienen que ver más con el ánimo de resanar las heridas del pasado que de revanchas que creen mayores odios. Si bien el aporte de intelectuales extranjeros y en parte nacionales ha sido clave para la sistematización de las evidencias, aquello que le da sentido real al TI son las víctimas, sus testimonios, sus propias indagaciones y la manera en que ellos han reelaborado el drama. La película de Rithy Panh, por ejemplo, uno de los más destacados directores de cine camboyanos, ganador de reconocimientos internacionales por sus documentales acerca de los jemeres rojos y su propio testimonio como niño de la guerra, es una de las mejores ilustraciones. Su documental “S-21: la máquina de matar de los jemeres rojos“, realizada con el también sobreviviente del principal centro de interrogación, tortura y ejecusión del regimen, S-21 o Tuol Slang, el pintor Vanh Nath, pone a las víctimas en diálogo con los torturadores de la antigua prisión que aceptaron el reto de enfrentar el pasado. La experiencia de Rithy Panh y Vanh Nath en este sentido muestran lo que las víctimas de una tragedia como un genocidio y el exterminio de una población pueden hacer y estan llamados a hacer en búsqueda de la paz. El perdón, la reconciliación y la apertura a una nueva era están definitivamente en manos de las mismas víctimas que son quienes en realidad conocen en carne propia las consecuencias del odio y la muerte y no en manos de los intelectuales, de los jueces y de los que se compadesen, aunque su participación sea vital.

Un Tribunal Internacional para qué

Ciertamente el Tribunal Internacional de Camboya tiene muchos peros. Para muchos es demasiado costoso (ha sido financiado por la comunidad internacional), juzga sólo a unos cuantos individuos ancianos y se hace demasiado tarde al punto que a muchos, especialmente las nuevas generaciones, no interesa mucho. Por otra parte deja sólo a los jemeres rojos como los únicos responsables de las tragedias camboyanas durante la década de los 70 y olvida a otros criminales más soterrados e hipócritas como muchas naciones que intervinieron en la Guerra de Vietnam y sus líderes.

Aún así, el TI debe ser visto desde el punto de vista de las víctimas y como un primer paso hacia la apertura de una nueva era. Gosinanda, el anciano monje budista camboyano que trabajó activamente en la pacificación de su patria, decía que la paz nacía paso a paso, un solo paso a la vez. Es justamente desde esa perspectiva que el TI debe ser visto: como un primer e importante paso para resanar las heridas del pasado. El TI manda de por sí varios mensajes con su realización: dice que los criminales, sea quienes sean, recibirán su amonestación tarde que temprano, que sus crimenes no permanecerán impunes y que la justicia es posible.

Caso colombiano

El caso de Colombia es obviamente diferente en muchos aspectos, pero las atrocidades cometidas por los actores armados involucrados no se diferencian mucho de las atrocidades de los jemeres rojos. Colombia también tiene sus campos de exterminio, sus centros de tortura al mejor estilo de S-21 y otros muchos elementos que pueden ser comparables.

Sin embargo, una de las principales diferencias en Colombia es el silencio de las víctimas, sea en muchas ocasiones a causa de presiones de los mismos grupos violentos, sea en ocasiones porque sus voces son opacadas por la retórica colombiana originada por los diferentes grupos intelectuales. En el caso camboyano, los intelectuales que adelantaron las más álgidas discusiones fueron extranjeros. En el caso colombiano son colombianos, pero, aún dicho factor, en Colombia vale el mismo principio que en Camboya: la exigencia de un Tribunal Internacional de justicia no debe venir de los intelectuales, sino de las víctimas. Los intelectuales, sea de la tendencia que sea, como en Camboya, deben estar respaldando a las víctimas, pero la voz líder debe ser de ellas mismas.

El otro factor es que tanto la comunidad internacional como el estado colombiano deben comprender la necesidad que tiene Colombia de la formación de un Tribunal Internacional mixto para resanar las heridas de los dramas colombianos en los últimos 50 años.  El reconocimiento de que la justicia colombiana tal como está diseñada, no está lo suficientemente equipada para dar una respuesta que atraiga la paz y la reconciliación al país y que en muchas ocasiones es objeto de la sospecha. La real amnistía de la que gozaron los principales líderes de los jemeres rojos en 1998 no dista mucho de las sentencias que se imparten en las cortes colombianas a autores de crimenes atroces y horrendos.

Marchas y contramarchas

Antes de la marcha del 4 de febrero pasado que movilizó millares de personas no sólo en las principales ciudades colombianas sino de Europa y Norteamérica, fuimos testigos de una álgida discusión entre algunos que piensan que la marcha no debería estar sólo dirigida a condenar a las guerrillas, sino a todos los actores armados como los paramilitares y la mafia. El pensamiento es certero y es certero que sea necesario condernar toda forma de violencia. Sin embargo, me acojo al principio camboyano de Gosinanda y su paso a paso. La marcha pasada, con todos sus desperfectos como los pueden señalar los intelectuales, también significa que es posible unirse y significa también que las instituciones del estado tienen en la actualidad el respaldo, un elemento que es muy importante para alcanzar la paz. Incluso si las instituciones del estado se encuentran en muchas ocasiones en el ojo del huracán como sospechosas de colaborar con lo macrabro, el estado colombiano tiene que marchar decididamente a crear las condiciones de paz y justicia y justamente un Tribunal Internacional sería la mayor garantía de su más absoluta credibilidad.

Por otra parte, quienes criticaron la marcha fueron en general los círculos intelectuales y si bien tiene mucha lógica su petición por la no polarización del conflicto y su llamado a un pensamiento más crítico y menos partidista, también brilla de nuevo la ausencia de las víctimas. De mi parte no encontré ningún pronunciamento de ellas, porque a diferencia de Camboya con su Centro de Documentación, las víctimas en Colombia no están organizadas ni tienen voz y si están organizadas lo están detrás de los intelectuales (políticos, ONGs, etc). ¿Cuál es el problema de los intelectuales? que estos siempre hablarán desde la cátedra, mientras la víctima hablará desde su dolor y entre la cátedra y el dolor hay un abismo.

Anuncios

2 comentarios en “Un Tribunal Internacional para comenzar una nueva era

  1. Buenas tardes, quisiera preguntarle si existe un formato en donde uno pueda realizar demanda ante la Corte Penal Internacional por vioalacion al debido proceso en caso penal militar, como puedo realizarlo y a donde lo puedo enviar, tambien si lo puedo interponer en mi propio nombre. GRACIAS

Antes de dejar una consulta, asegúrate de haber leído los artículos. Es posible que otras personas hayan hecho tu misma pregunta antes. Revisa otros comentarios. Si crees que no se encuentra tu información, deja tu comentario. Evita escribir en regionalismos. Por ningún motivo se dan consultas privadas.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s