El país más feliz sobre la tierra: ironía o esperanza


Por Albeiro Rodas

Después de leer el informe del Instituto de Investigación Social de la Universidad de Michigan que pone a Colombia como el tercer país más feliz del mundo dentro de la escala de felicidad subjetiva, me propuse entender las razones de ello y si se trata de una ironía o de algo que constituye la esperanza de nuestra nación. Fue entonces cuando llegó la noticia de la liberación de los 15 secuestrados, entre ellos Ingrid Betancourt. Ese hecho me hizo entender un poco a lo que se refería el estudio de Michigan: somos un pueblo de esperanza y esperamos que sucedan cosas maravillosas e inesperadas como estas. Pero veamos un poco más de cerca lo que los estudiosos quieren decir.

Al repasar los comentarios que dejaron algunos lectores de la edición virtual de El Espectador como reacción ante el artículo “Colombia, de nuevo el tercer país más feliz”, se encuentran apreciaciones que van de un extremo a otro:

“Los colombianos debemos sentirnos orgullosos de nuestro país. Es un país maravilloso, a pesar de todos los problemas que nosotros mismos no hemos sido capaces de resolver por nuestras ambiciones, egoísmos y envidias (…)”.

Este en cambio viene casi como una de esas canciones de carrilera:

“Ay, ay, ay!!! Qué feliz que me siento, con esta pobreza y esta miseria, llevo una vida INTENSA. Sin salud, educación, agua potable y tantas otras conquistas sociales. Qué feliz que soy en esta NUEVA COLOMBIA”.

Este es más directo:

“Si Colombia es feliz con 3.5 millones de desplazados y una crisis política en la que una mitad de los colombianos está políticamente enfrentada con insultos y un profundo resentimiento a la otra mitad ¿qué sentido y qué valor tiene una encuesta como esta? En otras palabras ¿para qué sirve decirnos que somos felices? Yo le veo un valor: que muestre que la felicidad medida está muy asociada al egoísmo y a no querer mirar el lado oscuro de las cosas, que también existe!!! Y es la otra cara de la moneda!!! Más le valdría a Colombia sincerarse y aún a riesgo de ser menos felices, ser más verdaderos.

La filosofía detrás de la felicidad

Muchas personas se preguntan por la encuesta, el tipo de estudio que llevan a cabo los sociólogos para determinar esta nueva manera de ver a los países del mundo. En realidad la última lista publicada no es el resultado de una única encuesta o algo así, sino los resultados de más de diez años de observaciones, es decir, entre 1995 y 2007. Si recordamos cuidadosamente, esa última década del siglo XX fue particularmente difícil para Colombia, lo que puede ser aún más sorprendente.

¿Qué tiene Colombia en común con un país como Dinamarca y Puerto Rico? Con Puerto Rico es más fácil, pues se trata de un país hermano en su cultura e historia. Con Dinamarca en cambio es más difícil, pues se trata de un país escandinavo, industrializado, con un excelente nivel de vida y paz. Aún así Puerto Rico es un país que no tiene los problemas sociales y políticos de Colombia.

Esta unión de estas tres naciones tan disímiles, nos indican de por sí que la felicidad de la que se habla es algo muy diferente de lo que imaginamos a primera vista. Para muchos, la felicidad tiene directa correlación con el bienestar económico. Se es feliz si se es rico y se tiene todo. Lógicamente quien carece de todo no puede precisamente llamarse feliz.

Por lo general la gente mira la clasificación mundial del Producto Interno Bruto de cada país, su nivel de desarrollo, el crecimiento de su economía, su capacidad de compra, su número de exportaciones e importaciones. Pocas veces se pregunta por su nivel de felicidad. Pero eso no quiere decir que no se busque por la felicidad y que este tipo de indagaciones sea nueva.

La declaración de independencia de los Estados Unidos de América decía que entre los derechos inalienables del ser humano se encontraba la vida, la libertad y la consecución de la felicidad. De la misma manera, en el Reino Unido el interés por la búsqueda social de la felicidad vino con el pensador Jeremy Bentham (1789), quien decía que el propósito de los políticos debía ser llevar la mayor cantidad de felicidad posible a la gente. En una encuesta realizada por Eanston en 2006 en Gran Bretaña, el 81% de los británicos estuvo de acuerdo en concluir que el principal objetivo del gobierno debía ser llevar felicidad y preocuparse más que por el PIB, por el BEG (Bienestar General).

Pero ¿qué es felicidad? ¿basta quedarnos en el análisis de lo que causa la felicidad? Es necesario en cambio profundizar en las consecuencias de la felicidad.

Muchas escuelas “felicionistas”

Las escuelas “felicionistas” son muchas y cada una tiene su propia teoría. Los impedimentos prácticos en el progreso en la materia es la falta de coordinación y la gran cantidad de conceptos y palabras que confunden la idea en sí misma. Por ejemplo, para muchos hay diferencias entre felicidad, satisfacción y alegría, mientras que para otros no. La cultura es un elemento primordial. Aquello que causa felicidad en Dinamarca, puede no serlo en Colombia o en Puerto Rico. Por otra parte, para muchos la riqueza es la garantía de la felicidad, pero muchas sociedades ricas en realidad han probado ser infelices, mientras muchas sociedades pobres han probado ser bastante optimistas. Aquí ya vamos llegando a una comprensión de nuestro problema. ¿Es Colombia una sociedad optimista? Talvez ya tenemos la respuesta.

Otro factor que afecta la felicidad es el tiempo y el espacio, así como la edad. Muchos piensan que un país como Islandia, en realidad es bastante frío y gris, es una nación infeliz. Sin embargo, está entre los primeros de felicidad, como Colombia, mientras muchos países con una naturaleza exuberante y luz solar regular, están a la cola de la infelicidad.

El nacionalismo y la religión juegan un papel importante. El nacionalismo, al menos desde este punto de vista, sin entrar a crear discusiones acerca de tan complejo concepto, es la máxima expresión del amor de un individuo y grupo social por lo que considera su identidad macro, es decir, la de su pueblo. Existen pueblos de la tierra que no encuentran particularmente importante amar o no a su nación. Lo que le pase a ella como conjunto los tiene sin cuidado. También existen personas que no aman su identidad nacional y las razones son muchas. ¿Somos los colombianos nacionalistas? Lo más curioso es que sí y más de lo que los no-colombianos se lo puedan imaginar. En muchas ocasiones retamos al mundo con nuestra pertenencia colombiana, como el doctor Pineda quien suele decir que no compra ninguna cubierta para su pasaporte de manera que todos vean el escudo colombiano.

La encuesta

En realidad no se trata sólo de una simple encuesta, sino de un cuidadoso estudio de observación que tiene que enfrentarse a diferentes dificultades. Para los científicos, muchas de las respuestas no necesariamente revelan la verdad. En muchas ocasiones las personas pueden responder aquello que sus intereses les dicten o de acuerdo a los sentimientos que tengan en ese momento. Elementos como la salud, la alimentación, oportunidades en la vida, crisis políticas, inestabilidad social, tienen sus efectos en lo que se denomina el nivel de felicidad subjetiva. Por “subjetivo” no se quiere decir una felicidad “relativa”, sino la felicidad que pertenece a la identidad del sujeto en sí.

Otro hecho que es de anotar, es que el nivel de felicidad mundial subió este año, al menos en 40 de los países observados y descendió en 12. Las observaciones y encuestas se han realizado por espacio de 26 años en 97 naciones del mundo, las cuales sumadas contienen el 90% de la población mundial. La población encuestada corresponde a un número de 350 mil personas y todas esas personas respondieron al mismo tipo de preguntas. Las preguntas son las siguientes:

“Tomando todas estas cosas juntas (anteriormente señaladas) ¿diría usted que es muy feliz, feliz o infeliz?”

“Todo considerado ¿cuán satisfecho está usted en su vida en este tiempo?”.

Que la felicidad mundial haya aumentado es un factor por analizar. En las últimas décadas países vistos por lo general como pobres, han aumentado su crecimiento económico (India, China…), países con grandes inestabilidades políticas y guerras, se han estabilizado, ha aumentado a nivel global la democratización, la paridad de géneros, la tolerancia étnica y una aceptación relativa de ciertos grupos como los gay y lesbianas, especialmente en sociedades desarrolladas. En conclusión, para los estudiosos, el crecimiento económico, la democratización y la tolerancia social son factores de felicidad mundial. La libertad del individuo, es decir, cuando este puede decidir por sí mismo lo que quiere de su vida, es otro elemento, lo que pone a los países comunistas en la cola de la infelicidad, aunque estos también aumentaron sus niveles este año.

Una Colombia feliz

La ironía persiste. Muchos colombianos son infelices. Sin embargo, los resultados de las encuestas que ponen al país en el tope de felicidad, son un importante indicador: indican que nuestro pueblo ha sido hecho de esperanzas. En el fondo, los colombianos caminamos siempre pensando en que todo va a ir bien, en que las cosas se van a arreglar. Ese optimismo es el creíble, el que nos ha permito salir adelante. Es el optimismo heredado, el que no nos ha dejado tocar fondo. El optimismo de los jóvenes que pese a la pobreza, logran terminar sus estudios con sacrificios e incluso logran obtener becas para ir al exterior. El optimismo de las mujeres colombianas que luchan día a día por sacar sus familias adelante. El optimismo de cada uno de nosotros, que no deja de amar a Colombia, aunque a veces le digamos cosas duras para que reaccione, pero que son cosas salidas del corazón.

Si con tantos problemas somos una nación feliz, cuando estos problemas se acaben, vamos a sobrepasar a Dinamarca en felicidad… seguramente.

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Un comentario en “El país más feliz sobre la tierra: ironía o esperanza

  1. Claro que si..Soy Colombiana, y santandereana, y cuando se me desbarata mi mundito me digo “pa lante” como dice en una partecita del himno de Santander “Santandereanos siempre adelante, santandereanos ni un paso atras” . Y no solo Santander es optimista, es un ejemplo de una parte de Colombia que adora el pais por enseñarnos a tener esperanza, tal vez sea una actitud soñadora, muchas veces ilusa,,,Pero es esa ilusion de creer en la vida, a veces ciegamente, y no otra la que nos impulsa a no quedarnos encapsulados adentro de los mas negros problemas. Y esque vida solo hay una, y dura un ratico como dice una cancion de Juanes, es mejor nadar en ese vaso de agua lleno de problemas como los que tenemos que ahogarnos con ellos.

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