Miradas a una posible tercera reelección


Por Albeiro Rodas

Madrid, 6 de agosto de 2008. La prestigiosa revista británica The Economist publicó en julio un artículo titulado “Gracias and good night” en el cual hacía un breve y positivo análisis de la gestión del presidente Álvaro Uribe por un lado y por el otro consideraba una tercera reelección como un evento inconveniente para el país.

Dice The Economist que “sólo aquellos enceguecidos por ideologías negarían que Álvaro Uribe ha hecho de Colombia un mejor lugar” y señala para ello el fortalecimiento de la seguridad en un país que anteriormente estaba sin ley. Lógicamente la revista enfatiza el desarme de los grupos paramilitares y el debilitamiento de las guerrillas, en especial de las Farc.

Por otra parte se resalta la significativa baja en la proporción de homicidios en Colombia desde 2002, es decir, desde que Uribe es presidente del país, mientras los números en economía han crecido de manera positiva en comparación con previas décadas. Todo esto ha hecho que Uribe conserve los más altos índices de popularidad no sólo en Colombia, sino de manera general en las Américas con un porcentaje de 80 desde 2006 que no mengua y al contrario, parece aumentar. 

Pero el análisis británico no olvida que el segundo término del presidente no ha sido pacífico y por el contrario se ha visto envuelto en un escándalo que si bien no tiene la fuerza de deslegitimarlo, si se convierte en una piedra en el zapato. La reacción del presidente al caso Yidis Medina, la excongresista acusada de prevaricato en la enmienda a la constitución nacional que permitió la reelección del ejecutivo, ha estado bajo cuidadoso análisis debido a que pidió un referendo, lo cual fue visto por muchos opositores como una jugada política para prolongar su mandato más allá de 2010, aunque el presidente aclaró posteriormente que se trataba evidentemente del periodo que concluye dicho año y que esa no era la intención. Por otra parte, el referendo buscaría legitimar la enmienda constitucional pidiendo la opinión de un pueblo que lo apoya en un 80%.

Pese a ello, la revista británica considera que un tercer periodo podría ser desastroso para Colombia, especialmente porque este evento lo enfrentó a la Corte Suprema y porque su prestigio político podría llevarlo a crear una Corte Constitucional “uribista”, aumentando así el poder del ejecutivo.

Otro elemento que hay que tener en cuenta viene de afuera de Colombia y es la gran posibilidad de que el demócrata senador Obama quede elegido como presidente de los Estados Unidos, recordando además que son los demócratas los que tienen la mayoría en el Congreso estadounidenses y han sido ellos los principales opositores a una de las banderas políticas de Uribe: el tratado de libre comercio con el país norteamericano. Quedaría entonces la inquietud de cómo evolucionaría las relaciones entre un EEUU bajo Obama y una Colombia bajo Uribe y cómo ello podría alterar los éxitos políticos de este último. Por otra parte, quedan cosas en la agenda colombiana que no pueden ignorarse, como una reforma agraria que incluya a los desplazados por la violencia de los grupos armados y que, a la vista de The Economist, sólo podría ser llevado a cabo por un presidente diferente a Uribe. Pero lo más importante es que el análisis británico resalta que la elección de un nuevo líder en Colombia fortalecería su democracia y alejaría a Colombia del peligro de convertirse en otra Venezuela bajo Chávez o en otro Perú bajo Fujimori. Más que un “hombre fuerte”, Colombia requiere de una institucionalidad fuerte.

Uribe ¿un Roosevelt?

Muchos de los comentaristas al artículo en su versión digital en cambio no piensan así, pero resaltamos uno en especial que compara a Uribe con el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt quien estuvo en la Casa Blanca entre 1933 y 1945 (cuatro periodos) y que es considerado uno de los más destacados presidentes de la historia de ese país. Su administración fue la que sacó a los EEUU de la Gran Depresión de la década de los 30 e hizo una notable transformación social y económica. Obviamente la comparación entre Uribe y Roosevelt puede tener sus puntos a favor y en contra. Por una parte, la diferencia histórica entre un Estados Unidos que casi sucumbe durante la crisis económica de los 30 y la Colombia infectada por una violencia brutal es incomparable, sin embargo, es comparable que Roosevelt planteó un proyecto político diferente y acudió a los sentimientos más populares para un compromiso mancomunado de sacar al país de la crisis no dejando la mera responsabilidad de ello al estado. En ese proyecto, Roosevelt cuestionó abiertamente las prácticas políticas tradicionales e hizo reformas de sustancia, más que teoría discursiva. Por su parte, Uribe ha llevado a cabo una propuesta política muy diferente a lo que la tradición bipartidista colombiana había intentado (con breves excepciones), además de aglutinar en sí y por tanto tiempo una opinión nacional favorable.

El 4 de enero de 1935, el presidente dijo:

“Hemos llevado a cabo un nuevo orden de las cosas; todavía vamos en el progreso de ello bajo el marco y el espíritu y las intenciones de la Constitución estadounidense. Hemos llevado a cabo en toda la nación una distancia razonables en la vía hacia este nuevo orden” (F.D.Roosevelt)

Este sería uno de los puntos entonces para evaluar: ¿Estaría dispuesto el presidente de los colombianos a que su proyecto se amolde al marco constitucional hacia ese nuevo orden? Por lo pronto, no es evidente que el presidente Uribe haya llegado al punto de atentar contra la democracia y en ello se fortalece su propuesta, pero quizá la mejor prueba de ello sería justamente que esté dispuesto a ceder en aras del proyecto que inició.

Visión sobre un tercer periodo presidencial

En el debate sobre la reforma constitucional de 2004 que permitió la reelección del ejecutivo, el Real Instituto Cano de España adelantó su propio estudio bajo responsabilida de Eduardo Posada Carbó (24 de enero de 2005). Decía entonces el Instituto español que la reelección está justamente respaldada en el hecho de la popularidad del presidente, una de las más altas de todos los tiempos en Colombia. En consecuencia, una de las fortalezas del presidente es justamente este respaldo de una población que lo aprueba, más allá de cualquier otro instrumento que garantice la continuidad de su gobierno. Sin embargo, el Instituto Cano decía entonces que los escándalos en el Congreso podrían debilitar la imagen del presidente, lo que en realidad no sucedió. En este punto es posible delucidar entonces una diferencia entre el hombre como tal y el proyecto. La pregunta que podría hacerse es si los colombianos en ese 80% están detrás de Uribe como persona o en realidad detrás del proyecto nacional que persiguen. Si es esto último, la perspectiva cambia radicalmente.

En 2005 el Instituto el Cano decía también que la segunda reelección fortalecería evidentemente la lucha en contra de los grupos alzados en armas y el narcotráfico. Por otro lado, haría entrar en crisis el sistema bipartidista colombiano al fragmentarse los tradicionales partidos liberal y conservador. La reelección presidencial, dice el estudio ibérico, le daría una mayor participación al papel de los expresidentes, los cuales crecerían como fuentes de opinión autorizadas.

¿Es un hecho una tercera reelección?

Colombia es un país de eventos inesperados. En realidad una eventual reelección es impredictible aún en este momento. Si bien la figura carismática del presidente pareciera eclipsar a otros líderes, esto puede nos ser dado como un hecho y en cualquier momento puede surgir una personalidad capaz de convencer al electorado. No puede olvidarse que el mismo Uribe surgió casi de manera espontanea después del desplome del proceso de paz del presidente Pastrana con las Farc. Sin embargo, el electorado colombiano podría identificar como un hecho la asociación del proyecto político con el hombre y pensar que sólo Uribe podría llevar a feliz término lo que inició. Un tercer periodo conduciría indudablemente a un aumento del poder del ejecutivo, más aún con un Congreso que ha sido debilitado por los escándalos y que requiere de un verdadero revolcón y por otro lado de una rama judicial que se ha enfrentado de alguna manera al ejecutivo. De otro lado, no es todavía claro el papel de la oposición ni quién sería esa voz que puede aglutinar alternativas.

El país se encuentra por lo tanto en una coyuntura importante.

Responde a cualquiera de esta pregunta en los comentarios:

1. ¿Qué puntos a favor y qué puntos en contra ves en un posible tercer periodo de Uribe y por qué?

2. ¿De 1 a 10, qué probabilidades ves de que el presidente Uribe sea reelegido?

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