Al mundo le gusta Obama


The Cuban embargo, migration, fight on drug trafficking and changes, were the claims of the Latin American governments to new elected president Baruck Obama.Al hacer un sondeo a través de medios de comunicación social en los cinco continentes, la noticia más importante es sin duda la elección del senador demócrata Barack Obama a la presidencia de los Estados Unidos de América. También se puede concluir que han sido las elecciones presidenciales estadounidenses más particulares en la historia de ese pais y a las cuales el mundo les ha prestado tanta atención. Pero hay un detalle en estas elecciones: por lo general los medios apuntan a que el candidato republicano John McCain perdió las elecciones ante este rival que ya se vislumbra como un líder carismático y de gran popularidad no sólo nacional sino internacional. Eso es un hecho. Sin embargo, diría que el principal perdedor en estas elecciones fue el presidente George Bush. Quizá la baja popularidad que el presidente tenía, la crisis con la que se derribó el edificio financiero de la Wall Street, la poco clara historia en las guerras de Irak y Pakistán, los discursos de libertad y democracia que se estrellan contra realidades como Guantánamo, fueron motivantes de gran importancia a la hora en la cual los ciudadanos estadounidenses decidieran cambiar el canal de la manera en que sus gobernantes estaban manejando la política doméstica y externa.

Hace cuatro años, después de la reelección de George Bush, un estudiante de la media en California creó un website al que llamó “An apology to the world for the reelection of George Bush” (Pedimos disculpas al mundo por la elección de George Bush). El sitio tuvo tanta popularidad que bien pronto se llenó de mensajes en los que se decían cosas como “discúlpenos… lo intentamos”, “lo siento mucho, mundo, te extraño”… Hace poco salió un mensaje en dicha website de un hombre en Estámbul que escribió “Disculpas aceptadas, gracias por Obama”.

Por lo general cuando se mide la popularidad de un gobernante, se hace dentro de su propio país. Pocas veces se consulta la popularidad internacional, aunque en países del porte de los Estados Unidos esto es fácil de seguir. Lo cierto es que la popularidad del presidente Bush fue en el panorama internacional bastante baja en un mundo que percibió a un Estados Unidos preferiblemente bélico y de políticas erráticas a la hora de enfrentarse a los problemas globales.

Según la periodista Rosa Brooks (ref. “Obama Can Make Headway in Repairing Global Relations”, Los Angeles Times, 07.11.2008), en una lectura del Pew Global Actitud (PGA) para el 2008 la popularida de Bush a nivel mundial bajó al 31%. Por ejemplo, en un gran aliado de EEUU como el Reino Unido, la popularidad de Bush bajó de un 83% a un 53%. En Francia de un 62% a un 42%, en Japón de un 77% a un 50% y en México de un 68% a un 47%. Otro estudio citado por Brooks de un encuesta de la CBS en EEUU concluyó que para este año el 70% de los estadounidenses desaprueba las maneras en las que el presidente ha llevado sus políticas.

Ahora llega Obama, uno que tiene muchas particularidades que lo diferencian substancialmente de Bush y de muchos otros presidentes previos. Si bien la particularidad de que sea el primer presidente afroamericano de Estados Unidos tiene un intenso peso histórico y cultural y seguramente su efecto tendrá sanas consecuencias mundiales, lo cierto es que más allá del color de la piel, los discursos de Obama han simpatizado al mundo. Según la PGA en una encuesta llevada a cabo en 77 países, la mayoría siente una mayor confidencia en un Estados Unidos conducido por un Barack Obama que lo si hubiese sido por un John McCain.

Nunca un presidente de los Estados Unidos había tenido tanta simpatía mundial sin ni siquiera empezar su mandato. Pero es que nunca un presidente de los Estados Unidos había tenido a la vez tantas relaciones personales con países extranjeros (Obama tiene vínculos personales con Indonesia y Kenia) y su discurso difiere bastante de las propuestas bélicas de Bush. Para el profesor de historia y relaciones internacionales de la Universidad de Boston, Andrew Bacevich (ref. “Obama´s Election Means the End of Evangelical Foreign Policy”), una política basada en esquemas religiosos como la de Bush, que juega con figuras bíblicas y teológicas como el combate entre el Bien (la democracia estadounidense) y el Mal (el terrorismo), llega a su fin con un Obama educado en otro tipo de concepción religiosa cuya base se puede leer en el pensamiento de Reinhold Niebuhr, un teólogo de la renovación protestante estadounidense. Niebuhr pensó profundamente en la complejidad moral y la política internacional. Para este pensador, a la base de todo se encuentra el pecado original y a la vez, en un mundo decadente, el poder es necesario para defendernos del depredador, sin embargo, es necesario no olvidar ese pecado original indeleble y omnipresente, aún si tenemos el poder en nuestras manos. Por lo tanto, según Niebuhr, una nación poderosa que no haga conciente su propio pecado, puede convertirse en un peligro para otras naciones y para sí misma. Este es el principal punto que hace diferente a Obama de otros, más allá del color de su piel, pues dicho discurso se encuentra permeado en la manera en que Obama ha proyectado lo que será su gobierno. Y este discurso ha sido comprendido y bienvenido por el mundo. No se trata de combatir solamente el mal, si no de combatirlo sí, pero siendo conciente de que el mal también puede estar y está en nosotros. Por ejemplo, Niebuhr estuvo de acuerdo en que los Estados Unidos ingresara en la II Guerra Mundial, pero desaprobó completamente las bombas de Hiroshima y Nagasaki. Pensaba que era necesario contener a la Unión Soviética, pero no estuvo de acuerdo en la intervención estadounidense en la Guerra de Vietnam. Si Niebuhr escuchara el discurso de libertad y democracia de Bush y viera experiencias como la de Guantánamo, seguramente concluiría que dicho discurso es infundado e incongruente, como lo piensan muchos en el mundo.

En cuanto a América Latina, la reacción de nuestros presidentes al sur del río Grande fueron casi unánimes en puntos claves en los que se espera a un presidente con un discurso como el de Obama. En general, América Latina percibió a un Bush indiferente a la región, concentrado casi únicamente en la guerra de Irak y Afganistán, los conflictos del Medio Oriente y su guerra contra el terrorismo, mientras puso a la región en un punto casi marginal de su agenda. Si bien países como Colombia, México, Brasil y Chile permanecieron aliados de Estados Unidos durante el mandato Bush, dicha amistad tuvo su fisuras, por ejemplo con un México que debatió fuertemente por los problemas del narcotráfico y la situación de los inmigrantes ilegales. Si bien Colombia se constituyó practicamente en el aliado número uno de EEUU en la región, Bush no fue capaz de convencer al Congreso de su país de aceptar el sonado Tratado de Libre Comercio entre ambas naciones, el mismo que Obama encuentra sin fondo hasta que la nación andina solucione de manera contundente el problema de los derechos humanos en lo que se refiere a los sindicatos obreros.

Países de ala socialista como Venezuela, Bolivia y Cuba dieron su beneplácito por la elección del senador democrático. Para Hugo Chávez el presidente electo signifca los cambios que se están obrando en el Hemisferio Occidental y que, según él, empezaron en Suramérica. Evo Morales, quien resientemente detuvo toda operación de la DEA en Bolivia, se comparó con Obama y pidió que se terminara el embargo que EEUU ejerce sobre Cuba desde hace 47 años. El expresidente Fidel Castro, por su parte, dijo que Obama era un hombre más culto y ecuánime que John McCain.

La presidente de Chile, Michelle Bachelet, declaró que los principios de justicia y paz de Obama son los mismos que buscan los chilenos, mientras su colega de Argentina, Cristina Fernández, pidió que EEUU busque soluciones conjuntas para la crisis financiera del 2008. El presidente de Colombia, Álvaro Uribe, dijo que seguirá insistiendo para que tanto republicanos como demócratas en el Congreso de EEUU aprueben el TLC. Obama ha respaldado el derecho del gobierno colombiano de combatir a las guerrillas de las FARC, incluso más allá de sus fronteras.

Lo más seguro es que el cambio de perspectiva que viene con Obama en la política exterior estadounidense, va a afectar profundamente a aquellos estados que se inspiraron en la ideología de Bush en materias como el comercio o la guerra contra el terrorismo. En lo primero, Obama será más exigente con los derechos humanos a la hora de firmar procesos como los tratados de libre comercio. En lo segundo, se acabará la dicotomía un poco cinematográfica de base teológica de un mundo divido entre buenos (nosotros, los del mundo occidental y democrático con el derecho de imponer nuestro credo donde sea) y los malos (aquellos que no se la piensan como nosotros).

3 thoughts on “Al mundo le gusta Obama

Deja un mensaje

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s