Una noche buena sin dieta


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La mesa está lista ¡Es Navidad!!! Foto friendseat.com.

Sin duda diciembre es el mes en que más se come, más se engorda y más se gasta, aunque con la crisis de las pirámides, este diciembre colombiano cogió a más de uno desplatado. Pero las tradiciones populares son siempre las más ricas, las más llenas de historia y en las cuales se pasa más bueno. Entre estas, los menú navideños son los que más nos unen, más si usted está por fuera de la patria. Basta con hacer una natilla allá en ese apartamento recalentado de Nueva York, Londres o Berlín para sentirse ligado a la verdadera madre patria. Veamos que se prepara esta Navidad en Colombia o por fuera de ella.Pues bien, primero para que los colombianos recordemos lo que significa “noche buena”. Esto se refiere esencialmente a lo que en otras latitudes quizá más refinadas llaman la cena de Navidad. Claro que se refiere a todo el conjunto de festividades cristianas que circundan el nacimiento del Niño Dios, pero no hay noche buena sin cena, sin natilla, sin marranada, sin pavo, sin buñuelos, sin aguardiente y sin regalos.

Vamos, si estás solo en esa fría ciudad de Vancouver, es hora de que llames a esos otros colombianos que conoces, copies recetas de noche buena del Internet o llames a Colombia para pedirlas y llena tu apartamento de los olores de una natilla bien rica, buñuelos, una botella de aguardientico, villancicos y música de diciembre, de esas viejas carrileras que dicen cosas como “yo no olvido al año viejo porque me ha dejao cosas muy buenas” y celebra tu Navidad. Cuando levantes la copa no te olvides de decir “¡la próxima nos saludaremos en Colombia!”

Otro detalle que no debes olvidar es que la nochebuena (se puede escribir junto porque es un sustantivo), se comparte. Busca una canastica, de esas artesanales en donde se pone el pan o la arepa sobre la mesa y allí pones los siguientes elementos: la natilla, los buñuelos, las hojaldras, el manjar blanco, los dulces de piña y coco y las hojuelas. Cubres la canasta con un trapo rojo y lo regales a tus amigos, a tus vecinos, como es propio de nuestra tradición colombiana en donde quiera que estés. ¡Qué tan rico probar eso en estas noches frías y blancas de París y uno tan lejos de la Colombia esa!

Hacer natilla puede ser fácil o no, eso depende. Lógicamente para los varones en el exterior puede resultarles más difícil, dada la enorme dependencia que tenemos para con nuestras madres. Las colombianas llevan el arte de la natilla en su ser y se rebuscan bien los elementos del menú en cualquier mercado extranjero.

Encontré esta receta en una página de Internet, obviamente escrita por una dama que dice que necesitas dos litros de leche, una media libra de panela y aclara que no debe ser azucar, 500 gramos de maicena y, lo más importante, astillas de canela. Seguramente encontrarás cosas que guardan familiaridad con la panela. La panela sólo la conozco en Colombia, pero en Israel ví algo muy similar, como unas pastas pequeñas, unos cuadros que no son otra cosa que panelas. Hay que salir a brujiar a los mercados, especialmente los populares. No sé si me teoría sirva, pero creo que puede ser también con azucar morena o esa que llaman natural. Voy a intentarlo primero y les digo. Se trata pues de obtener una olla “gruesa” (ni idea de lo que quiere decir la señora con olla gruesa), pero en una olla que os parezca “gruesa”, pongan la leche, la panela o su similar y las astillas de canela. Pilas pues, cuando todo eso comience a hervir, se le agrega la maicena disuelta en un poco de leche y se comienza a remover con un mecedor de manera continua. Recuerdo que mi abuela decía que el mecedor tenía que ser de un palo bien curado. “Mecedor” en colombiano no es otra cosa que un cucharón que hoy en día son de pasta (ignorar la recomendación de mi abuela de Amalfi, Antioquia, alma bendita y comprar un buen cucharón y para que tenga mística, usar solo para las natillas mientras estés en ese exilio en que estás). Después de eso dejar que hirva a fuego lento (para los varones, “fuego lento” significa que hay que poner el fogón en bajo “low”). No olviden servir en una bandeja (no paisa) y como dice la señora que leo, espolvorearla con canela en polvo. 🙂

Acerca de hojaldras, manjar blanco y otras delicias, no me pongo ahora a buscar, pero sí sobre uno de los objetos más maravillosos de todo este planeta rodante que conoce muy poco de las comidas colombianas: el bueñuelo, uno al que le deberían hacer una monumento inmenso en cada plaza de Colombia, pues con él se han construido muchas obras de beneficiencia social… no que pongan buñuelos en la base, sino que buñuelería que se abra, vende en Colombia de Leticia a San Andrés.

Pues bien, acerca de san Buñuelo encontré la siguiente receta, pero jamás en mi vida he hecho uno, así que espero que mis amigos colombianos me inviten este año (hay unos santanderianos muy buenos para la cocina que conozco a 200 kilómetros de aquí).

Para hacer buñuelo hay que buscar queso (muy bueno si estás en Holanda, Suiza, Italia…). Al queso ese, que sea fresco en lo posible, hay que molerlo, pulverizarlo, que quede como un polvo. Depende del sabor del queso como lleguen a quedar los buñuelos. En Colombia se venden estos días los quesos apropiados. Basta que entrés al mall y empecés a mordisquear quesos haber cuál sabe más a lo colombiano. El queso debe dar para unas cuatro tazadas. Hay que tener dos tazadas de maicena o de harina de maíz, cuatro huevos, una cucharada de almidón y otra de azucar. Muy fácil de encontrar eso incluso en Australia, en donde el verano debe estar en todo su furor estos días.

Ahora bien, mezcle todo eso, queso en polvo, huevos, almidón, harina, pero no amase demasiado. Recuerde cuando de niño jugaba con plastilina. Aplique sus conocimientos de escultura y empiece a crear la forma de buñuelo que siempre es redonda (de niños en casa, cuando mamá los hacía, nos poniamos a crear alteraciones genéticas de bueñuelos en forma de pandequeso, de arbolito de Navidad y otras cosas) y después, a la paila en aceite. En este caso, cuando los buñuelos empiecen a crecer, se aumenta el calor para que se doren y mmmm. Ya está. A preparar la nochebuena para los tuyos y tus amigos y los amigos de los amigos en esta Navidad.

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