Un día del padre o ser padre en Colombia


El profesor Gustavo Moncayo, diez años a la espera de que las Farc liberen a su hijo. El ejemplo de un auténtico padre de familia. Ojalá que se haga realidad su sueño y el suelo de paz en Colombia.

El profesor Gustavo Moncayo, diez años a la espera de que las Farc liberen a su hijo. El ejemplo de un auténtico padre de familia. Ojalá que se haga realidad su sueño y el suelo de paz en Colombia.

Como todos los años, el tercer domingo de junio el país celebra el día del padre. Una fiesta de origen estadounidense creada a principios del siglo XX para complementar el día de la madre que es en mayo. La mayoría de los países latinoamericanos celebran la fecha en honor de los hombres que son padres de familia. ¿Qué significa ser padre en un país como Colombia?

Violencia y masculinidad

Como en todas partes, los conflictos armados llevan a un detrimento de la población masculina, pues en sentido primigenio la guerra es cosa de hombres, aunque otros más rigurosos podrían decir que la guerra es cosa de bestias. Pero póngasele filosofía o no, los varones son los principales protagonistas de actos violentos que impliquen la eliminación del prójimo o su sometimiento.

En un conflicto de tantas décadas como el colombiano, la mayoría de los muertos los ponen los hombres, sea por su participación en combates (solados, policías, grupos armados ilegales), sea porque son víctimas inocentes de los hombres armados. Sicarios, narcotráficantes, delincuencia común, son conformadas en su mayoría por varones de todas las edades.

No es que no existen mujeres. Las hay y muchas, pero son manos masculinas en su mayoría las que disparan en Colombia y en cualquier rincón de la tierra en donde existan enfrentamientos.

Las víctimas y damnificados en su principal parte son los niños y las mujeres, unos huérfanos y otras viudas, sin contar con el dolor de los padres que tienen que enfrentar la pérdida de sus hijos.

En este sentido, habría que empezar todo un sistema de formación centrado en la persona del varón desde su más temprana niñez. Crear varones de paz y no de guerra, obviamente bajo el contexto de un desarrollo social justo y que abra opciones a la paz y no a las armas.

Machismo

Con frecuencia la cultura latinoamericana, como la española, ha sido vista como una cultura machista.

En Colombia quizá eso sea real en el campo, pero en las ciudades, especialmente en las clases sociales más pudientes (clase media), la mujer ha ganado mayor libertad y defensa de sus derechos. Sin embargo, sigue siendo real que la mujer colombiana está en desventaja frente al varón por ejemplo en el campo laboral. Si una muchacha termina una ingeniería en una universidad colombiana, tendrá muchas menos opciones que sus colegas del sexo masculino para ser contratada.

En cuanto a las clases menos favorecidas y las principales víctimas del conflicto armado, la mujer termina siendo cabeza de familia por lo mismo que se expone arriba: la enorme mortandad masculina en eventos violentos. Los desplazados se conforman en su mayoría de niños y mujeres. Ello conlleva a crear una cultura matriarcal dentro del esquema machista hispánico, lo que crea a su vez ciertos conflictos y sin olvidar que las culturas prehispánicas eran matriarcales en su mayoría.

La ausencia del padre muerto tiende a ser llenada por el hijo varón que, sin oportunidades de educación o empleo, termina empuñando a su vez las armas en contra de una sociedad que no abre oportunidades.

Por otro lado, se crea un verdadero caos social: muchachas en embarazo que no tienen marido, niños sin padre, violencia contra la mujer, pedofilia… todos esos males a manos de los hombres en su mayoría.

A ser padre se enseña

Es bueno que se celebre el día del padre, pero en Colombia desde una perspectiva de formación social y de cualificación del valor de la familia.

El ser padre no se circunscribe al plano biológico, el de la copula, sino que implica una gran responsabilidad social, cultural, histórica… es un honor que se vive a plenitud toda la vida.

Un padre como el profesor Moncayo, capás de mover el cielo y la tierra por la libertad de su hijo, encadenado por las guerrillas, es uno de esos ejemplos de lo que debe ser un padre en Colombia: uno capás de dar la vida misma por su familia hasta el último momento.

Pero esto se enseña desde niños. Que los papás y mamás le enseñen a sus hijos varones a respetar y dignificar la mujer desde que son pequeñitos. Que aprendan el valor de la paternidad, la ternura por los niños y el rol de protector y no de amenaza social. Que aprendan que un varón de paz vale más que un ejército de guerra. Que la fortaleza masculina fue desarrollada por la naturaleza para construir ciudades grandes y espaciosas para todos y no para destruir paises.

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