La cuestión venezolana ¿o colombiana?


El profesor Medófilo Medina de la revista Razón Pública/Colombia Plural nos hace un detallado análisis de lo que él llama La cuestión venezolana. Pretende ser pues este un derrotero para los candidatos presidenciales actuales en lo que se refiere al conflicto diplomático con el hermano país de Venezuela y su gobierno de Hugo Chávez. Dice Medina que urge que los candidatos aclaren sus posiciones para alejar el espectro de la guerra! Sólo que hay algunas observaciones que el profesor Medina no aclara.

El autor asegura además que su pequeño tratado pretende ser el de la mirada colombiana del autor y no pretenden dar cuenta de las perspectivas que campean en la República Bolivariana de Venezuela. El anuncio acusa la intención. Medina conoce Venezuela, pues bien lo dice más adelante, visitando zonas populosas de Caracas (…) cualquiera se sorprende del alto número de colombianos que allí vive. Mi límite sería que yo nunca he estado en Venezuela y el profesor Medina sí. Yo en cambio pensaría que él título de su tratado debería ser la cuestión colombiana y que contrario a su excusa de ser una mirada colombiana, es en cambio una mirada venezolana y ya explico el porqué.

El tercer país

Esta referencia a la frontera común entre Colombia y Venezuela como el tercer país es completamente válida y demostrable. En ello coinciden todos de parte y parte, así como que los mayores damnificados de este conflicto (me atrevo a llamarlo así de plano), sean los mismos habitantes de las regiones binacionales. Es cierto también, como dice Medina, que los habitantes de esas regiones hayan tenido responsabilidad alguna y sin que puedan emprender acciones eficaces de superación.

Sin embargo, Medina, que resalta la valiosa labor de organizaciones no gubernamentales y universidades en la acumulación de experiencias y saberes sobre la región, critica el comunicado que el canciller colombiano Jaime Bermúdez realizó el 14 de abril de 2010 cuando previno a los colombianos de viajar a Venezuela. Dice Medina que dicha prevención es pueril y que a nadie beneficia y que son gestos en los que se encuentra la tontería y la hostilidad. Más adelante, en la parte en donde analiza a los colombianos residentes en Venezuela, Medina vuelva a mencionar el comunicado de Bermúdez. Esta vez le hace notar al canciller que en Venezuela viven  3´970.230 colombianos. Describe además la buena vida o el mejoramiento que esta población de migrantes tiene en el vecino país bajo los esquemas socialistas del gobierno Chávez, la mejoría en los sentimientos ´anticolombianos´ y – no olvidemos que se dirige a los candidatos colombianos a la presidencia – la ideología igualitaria y el discurso oficial incluyente han permeado a amplias capas de la sociedad venezolana y se traduce en actitudes y comportamientos (el subrayado es mío). Entonces vuelve a enfrentar al canciller Bermúdez con decir Produce cierta hilaridad llevarles a la gente de ese enorme contigente humano las preocupaciones del canciller Bermúdez sobre los cuidados que deben tener los colombianos en Venezuela.

No creo pues que el canciller Bermúdez se estuviera refiriendo a los 3´970.230 colombianos que viven, están radicados y son ya parte del mundo venezolano. Parece que Medina se olvida en cambio de los colombianos transeuntes que han sido víctimas de retenciones ilegales por parte de las autoridades venezolanas, más la falta de claridad en los autores de las masacres en territorio venezolano en contra de colombianos. Si este discurso de Medina es desde el punto de vista colombiano, creo que será más bien desde el punto de vista de los colombianos que están radicados en Venezuela y que, de hecho, deben estar muy agradecidos con las políticas populistas de Chávez. Para hacer un simil de su escrito: ¿Qué tipo de hilaridad produciría su pretendido artículo a las familias de las víctimas de las masacres o a las familias de los colombianos detenidos por supuestos casos de espionaje?

Si yo fuera el canciller, haría lo mismo que Bermúdez ciertamente, porque es responsabilidad de un Estado, cualesquiera sea este, el de proteger a sus conciudadanos dentro y fuera del territorio nacional. Si el acto de Bermúdez es pueril y a nadie beneficia y es producto de la tontería y la hostilidad ¿cómo deberíamos llamar al acto de Chávez de cerrar las fronteras, detener el comercio con el país hermano, retener colombianos transeuntes de manera arbitraria y dirigir discursos guerreristas en contra de su vecino? ¿Cerraron las fronteras Bermúdez y Uribe? ¿Destruyeron puentes que son producto de la unidad regional de este Tercer país como el mismo Medina refiere? No creo para nada que el gobierno colombiano estuviese pensando en los residentes en Venezuela, sino en los ciudadanos vulnerables que se enfrentan a la difícil situación creada por el conflicto binacional. Los colombianos de Caracas, por supuesto, están seguros y es más, tienen que estarlo, porque ellos mismos son la estrategia política del chavismo para intentar desautorizar al Estado colombiano. Cierto que es un mostrarlos como trofeo de guerra: Mirad cómo viven de bien los colombianos en el socialismo del siglo XXI, mientras en Colombia se mueren de hambre, desempleo y guerra bajo los esquemas del imperialismo yanqui. Ese es el discurso.

El comercio binacional

Esta supuesta visión colombiana de Medina reviza pues el problema del comercio binacional y termina uno, según el texto, por concluir que la culpa de que se cerraran las exportaciones a Venezuela, son enteramente de Colombia. A mi modo de ver, Venezuela sí ha llevado adelante un auténtico embargo económico a Colombia y es legítimo demandarlo ante la comunidad internacional, aunque este hecho, por supuesto, es criticado por Medina como un mero recurso propagandístico. Si esta es una visión desde el punto de vista colombiano, entonces Colombia no tiene visión. Si la denuncia de este rompimiento arbitrario de las relaciones económicas con Colombia no es un acto de hostilidad desde Caracas ¿entonces qué es? Si el discurso guerrerista de Chávez en contra de Colombia no es un acto de violencia contra su país hermano ¿qué tiene que hacer Colombia? Evidentemente, si para Medina el acudir a las instancias internacionales no es una alternativa pragmática de solución, la única solución es que Colombia se doblegue a las voluntades de Caracas. Ese es, sin duda, el objetivo de un embargo económico.

La otra alternativa propuesta por el gobierno colombiano (pero no sólo por el gobierno, sino por los sectores económicos), es la diversificación de los mercados. Es obvio que dicho proceso no puede ser inmediato y es cierto que el gobierno debe invertir más en dicho plan. En ese sentido, los candidatos presidenciales – los interlocutores de Medina – sí deben tomar nota. Cierto que sí, Colombia no puede seguir dependiendo del comercio con Venezuela hasta que este país respete la evolución de la historia colombiana.

Como es lógico, el discurso de Medina se encuentra de frente con el factor Estados Unidos varias veces. Habla pues de la dependencia colombiana en los mercados estadounidenses. Expresa una exclusividad en el mercado del país del norte y asegura que Colombia, a diferencia de los otros paises latinoamericanos, no ha seguido una política de apertura. Parece que Medina no ha leido la historia del atentado que el gobierno venezolano le ha hecho a la Comunidad Andina de Naciones, la hostilidad de Ecuador y Bolivia (aliados evidentes de Caracas) al tratado de libre comercio con la Comunidad Europea. Parece que olvida que Venezuela está en recesión económica, que Chávez ha reducido la inversión extranjera, ha atacado a las clases empresariales, causando una diáspora venezolana, a atacado la libertad de prensa, a atacado la autonomía de la rama judicial, etc, etc, para poder imponer una estructura socialista determinante y dirigir a Venezuela hacia alianzas estratégicas con los países del otro lado de la Cortina de Hierro como Rusia, China e incluso Irán. Medina asegura que Colombia sigue las coordenadas que fueron características de los tiempos de la Guerra Fría, sin embargo, es Venezuela la que está reestableciendo esas coordenadas.

El conflicto interno colombiano y las relaciones con Venezuela

Le doy el mismo título a esta parte según el documento de Medina, del cual dice que es el que concentra las tensiones más agudas. En este caso, el profesor Medina le hace seis observaciones al problema. Quiero plantearle seis preguntas al profesor Medina, si tiene tiempo de responderme:

En este punto, de las tensiones colombo-venezolanas previas al gobierno Chávez, coincidimos. Yo agregaría que las tensiones vienen desde 1830 porque ambas repúblicas se establecieron sobre visiones democráticas diferentes. El reconocimiento mutuo de las diferencias es para mí la única solución. Con frecuencia se exhiben nuestros múltiples puntos de similitud, se nos llama países gemelos y creo yo que esto es importante sí desde el punto de vista cultural, histórico e incluso económico, pero no político. Desde la política debemos ambos países reconocer que somos diferentes.

Es cierto, los países vecinos tienen el derecho a tener su propio enfoque del conflicto interno colombiano. Pero si dichos paises no sólo quieren colaborar en la solución del mismo, sino proteger su propia seguridad de estado, deben cooperar y respetar la soberanía colombiana sobre su propio conflicto y no pueden entrar a él como actores del mismo. Es en verdad curioso que en repetidas ocasiones los presidentes Chávez y Correa mencionan que el conflicto colombiano es unicamente colombiano y que no les pertenece a sus países, pero cuando se sienten acusados de haber participado de alguna manera en dicho conflicto. La presencia tolerada de campamentos guerrilleros en sus territorios nunca ha sido explicada a los colombianos (no al gobierno colombiano, sino a todos nosotros, los colombianos). Es demostrable que históricamente el presidente Chávez sí ha intervenido en el conflicto colombiano. Por esta razón, publicamente hago el llamado a revizar la expresión conflicto interno colombiano. No creo que lo sea. Es un conflicto regional desde sus inicios, que ha tenido especialmente como escenario el territorio colombiano. Basta revizar el rol de países como Venezuela, Ecuador, Perú, Cuba, México, Argentina…!!! en lo que los medios y los políticos de esos países han llamado sistemáticamente el conflicto interno de Colombia… Por favor, pregúntele a Fidel Castro cuán interno ha sido este conflicto. Es un conflicto regional y Colombia ha puesto la mayor parte de las víctimas y Venezuela, con Chávez, lo ha hecho aún más regional.

El profesor Medina dice: ´No es política realista de parte del gobierno colombiano la exigencia dirigida a tales gobiernos de que asuman a la guerrilla en los términos de amenaza terrorista como condición para aceptar que están dispuestos a un entendimiento con Colombia respecto a la guerrilla´. Entramos de nuevo en un juego de conceptos. Desde mi entender, son los gobiernos vecinos, en particular Venezuela, la que le exige a Colombia que le dé a las guerrillas la condición de parte beligerante. Las guerrillas han tenido como objetivo militar el poder político en Colombia a través de las armas, empleando para ello medios maquiavélicos (los medios justifican el fin) y a costa de la sangre de muchos. Este hecho, histórico, demostrable y objetivo, no justifica la acción paramilitar, pero pone a Colombia en contra de la espada y la pared. Medina dice que no es realista que Colombia exija a los paises vecinos que le den el título de terroristas a la guerrilla. Yo digo que no es realista que los vecinos le exijan a Colombia que le den el título de parte beligerante, porque la guerrilla no ha puesto carros-bomba en las calles de Caracas o Quito, no tiene secuestrados venezolanos y ecuatorianos por el espacio de una década, no ha realizado retenes en las carreteras de Ecuador y Venezuela, no ha declarado objetivo militar a centenares de personas. Cierto que en muchos casos la guerrilla ha emprendido acciones militares en esos países, pero con todo no pueden ser comparadas a lo que los colombianos hemos sufrido directamente. Cierto que la existencia de los paramilitares se fundamente siempre en el hecho de la existencia de las guerrillas colombianas, aunque no sea el único motivo. Cierto que las guerrillas colombianas han recibido apoyo militar, logístico e ideológico de agentes extranjeros (¿quiénes son estos?).

Bienvenida la propuesta del presidente Chávez, señalada por el historiador Medina: ´ya no es hora de los frentes guerrilleros, es la hora de las oleadas de los pueblos (…) El tiempo de los fusiles pasó´. Y, si pasó ¿por qué comprar tanto armamento a Rusia y a China? ¿por qué amenazar a Colombia con una guerra de manera sistemática e incluso por medio de intelectuales? ¿por qué retener colombianos transeuntes – no los bien asegurados por las reformas sociales en Caracas, sino los que simplemente ingresan al territorio venezolano para visitar amigos, tomarse unas copas y demás?

Por fin, el profesor Medina hace una concesión a Colombia en este punto: ´El gobierno colombiano tiene derecho a respuestas claras de parte del gobierno venezolano frente a interrogantes como el concerniente a la supuesta presencia de dirigentes del Secretariado de las FARC en territorio venezolano´. Por supuesto que sí. Pero se queda corto en algo Medina, como ya lo dije arriba: no es el gobierno colombiano el que tiene derecho a respuestas claras sobre esto y otros interrrogantes. Es el pueblo colombiano, todo en su conjunto, incluidos los 3´970.230 colombianos residentes en Venezuela.

La reclamación de Venezuela y otros países sobre los tratados militares con Estados Unidos tocan un tema más complejo. Yo creo que los colombianos tienen que elaborar una más seria reflexión al respecto. Pero aparte de ello, el tema se ha convertido en la primera justicación del presidente Chávez para intervenir en la realidad colombiana y para hacer movimientos provocatorios. Con todo, no es probable que Estados Unidos planée una invasión a un país como Venezuela. Es Chávez que busca la justificación necesaria para incitar una guerra regional. Si los tratados militares con Estados Unidos ponen en peligro la estabilidad regional ¿qué podemos decir entonces de los tratados militares de Venezuela (y Bolivia) con Rusia, China e Irán? ¿Por qué el gobierno venezolano exige de Colombia la publicación de todas las condiciones del tratado con EEUU y el Parlamento venezolano declara como secretos los tratados de Caracas con Moscú? En este sentido, es necesario responderle al historiador Medina de la misma forma: ´El gobierno venezolano no puede despachar el recelo de Colombia sobre los acuerdos militares de Venezuela con Rusia´.

UNASUR quiere ser dominado por una sola posición y concepción política, la que está especialmente de parte de Chávez. Esto la hará siempre un organismo dividido. UNASUR tiene que reconocer antes que nada la variedad de las naciones sudamericanas. Sólo a partir de este reconocimiento de diversidad, es posible establecer un cuerpo influyente de unidad, como lo es la Comunidad Europea. Colombia es un miembro importante en la región por muchas razones. Por lo mismo, en UNASUR, es posible ver la campaña que gobiernos como el de Venezuela, Ecuador y Bolivia llevan a cabo para desprestigiar a Colombia, para restarle la autoridad que tiene, para demeritarlo y obstaculizar así su liderazgo. Cuando UNASUR tenga un acercamiento diferente a Colombia, con un estudio más neutral, más objetivo, entonces podemos decir que UNASUR es un cuerpo político de peso en la región.

Colombia es un país con un conflicto armado de cinco décadas. Al paso que vamos, serán más décadas en lo adelante. Un país en medio de un conflicto armado tiene por lógica que tener un gasto militar altísimo. A Chile se le podría cuestionar el por qué tiene semejante gasto militar en tiempo de paz. A Colombia no se le puede decir que reduzca el gasto militar hasta que no se reduzca a cero el conflicto. En Colombia muchos soñamos con la paz. El día en que todas las pesadillas de la guerra sean hojas de libros de historia. ¿Por qué Venezuela se está armando? Tecnicamente no existe un conflicto contra ningún otro país ni tiene guerrillas ni paramilitares que actúan en contra de su propia gente. Comparar pues el gasto militar de Colombia con el de Venezuela y Chile es simplista.

Los medios de comunicación social

Termina el historiador Medina acusando a los medios de comunicación social colombianos como responsables de una gran desinformación sobre los procesos políticos en Venezuela. En esto el profesor evidencia su punto más venezolano que colombiano. No menciona el acto totalitario que el presidente Chávez ha realizado en los últimos años de persecusión contra los medios de comunicación independientes en su país, las leyes en contra de los medios que no se la piensas como él y que él llama abiertamente servidores de la oligarquía, las amenazas que los periodistas venezolanos que no son chavistas sufren y la institucionalización de unos medios de comunicación que se acercan más a los sistemas comunistas como el de China o Cuba, que al de una democracia pluricultural.

Cómo es posible que diga Medina que opera una gran impunidad cuando se trata de informar sobre Venezuela. ¿Qué quiere decir con impunidad? ¿Insunúa que en Colombia se persigan de la misma manera a los que sean anti-chavistas, a los que critican al gobierno venezolano, a los que reaccionan contra los atropellos a nuestro país? Porque impunidad viene de no castigar, no darle su merecido a los periodistas. ¿Por qué es desinformación criticar a Chávez, pero es buena información que Univisión quiera mostrar a Colombia como quiera? ¿Por qué no se puede hablar de impunidad hacia el otro lado?

Cierto que sí, la prensa colombiana, como la prensa de todas partes, debe ser libre y debe ser ética. Con libre quiero decir que no puede estar al servicio o esclavizada por ningún sistema político, ideológico, religioso o económico. Por ética quiero decir que debe buscar el fondo de las cosas, no creerse todo lo que los gobiernos dicen, especialmente aquellos que asumen posiciones totalitarias.

Recordemos pues a Estanislao Zuleta este mes:

En lugar de discutir un razonamiento se le reduce a un juicio de pertenencia al otro – y el otro es, en este sistema, sinónimo de enemigo-, o se procede a un juicio de intenciones. Y este sistema se desarrolla peligrosamente hasta el punto en que ya no solamente rechaza toda oposición, sino también toda diferencia: el que no está conmigo, está contra mí, y el que no está completamente conmigo, no está conmigo. Así como hay, según Kant, un verdadero abismo de la acción, que consiste en la exigencia de una entrega total a la ´causa´ absoluta y concibe toda duda y toda crítica como traición o como agresión (E. Zuleta, Elogio de la dificultad, 1997)

Así como el profesor Medina le da recomendaciones a los candidatos presidenciales colombianos, me atrevo yo, más diminuto y lejano que el destacado profesor, a darle mi propia recomendación a todos, de la posición política que sean: Seréis el presidente de Colombia, no el vasallo de Venezuela. Buscad lo mejor para los colombianos. El espectro de la guerra se aleja cuando hay hombres y mujeres decididos a defender la Patria, aquella en donde murió Bolívar sintiéndose profundamente colombiano.

Oleo del Libertador Simón Bolívar de Ricardo Acevedo Bernal (1867 – 1930).

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