Colombia, desafía el mito de la explosión demográfica


La caida poblacional europea nos da una buena lección – y creo que a tiempo – de lo que significó el mito de explosión demográfica tan sonado desde los años 70 especialmente en nuestros países en desarrollo. ¿De dónde venía esa paranodia de que el planeta se iba a llenar de gente hasta reventar? Ahora es posible hablar en términos literales de la vieja Europa, no en relación a su historia, sino en relación a su población. Al paso que van, en unas cinco décadas los europeos tal como los conocemos se van a extinguir. Es posible que para el 2070 los europeos sean morenos, musulmanes, latino-católicos, asiatico-budistas o afro-animistas, pero aquellos rubios de ojos azules serán historia.

Ello nos da una clave para reflexionar sobre la manera en que un país como Colombia debe trabajar para desarrollar de manera integral su propia población. Como Asia lo ha entendido bien, la población joven es una oportunidad para el desarrollo. Un país con una población envejecida y pocas manos jóvenes como Italia, Inglaterra o Francia, es un país con una gran desventaja económica y una carga fiscal robusta.

Argentina, Uruguay y Chile, con su complejo europeo, van por el mismo camino de extinción. No se quieren reproducir. La familia se conforma por un individuo, un perro y un coche. Nace (hijo único, sin saber que es un tío o un primo), crecen en el tedio del materialismo, no se reproducen (compran un gato o un lorito), envejecen viviendo del trabajo de los inmigrantes (muchos de ellos ilegales), se mueren y nadie los llora porque los entierra la funeraria en una noche de lluvia fría e intensa de invierno.

¿Se trata pues de que nos reproduzcamos como ratones y reproduzcamos nuestra miseria de país en desarrollo? Claro que no.

Se trata de que trabajemos para que todos nuestros jóvenes gocen de las mismas oportunidades sociales, para que puedan producir y ser competitivos en el mercado internacional, para superar a los envejecidos europeos, gringos y canadienses.

¡Pero si somos muchos cómo vamos a mejorar nuestra calidad de vida!

¿Estamos seguros de que somos muchos? Veamos…

Un país como Italia, tres veces más pequeño que Colombia, tiene 50 millones de habitantes, es decir, unos pocos millones más que nuestro inmenso y vacío país. Sin embargo, la mayoría de los italianos (aunque esa mayoría sea envejecida), tiene un nivel de vida superior al colombiano.

Pero sigamos bajando: el Japón, un país cinco veces más pequeño que Colombia – y en consecuencia más pequeño que Italia – tiene 127 millones de habitantes (cuatro veces más poblado que la gigantezca Colombia), que además vive en un territorio no solo diminuto e incómodo, sino desértico, accidentado, telúrico, volcánico, a merced de tsunamís que pueden originarse tan lejos como las costas de Chile y contaminado con radioactividad. Esos 127 millones de japoneses tienen un per capita anual de ¡34 mil dólares!!! ¡¡¡Eso significa que a cada japonés le corresponden anualmente 60 millones de pesos…!!!

¿Quién nos metió el cuento de que eramos un país sobrepoblado? ¿por qué? Ni siquiera habitamos todo nuestro territorio. El 50 % de Colombia es la selva del Amazonas en donde la población es muy baja. Para muchos eso es una riqueza en recursos y una gran reserva ecológica. Pero eso significa que nuestros 45 millones de colombianos, una población muy pequeña si la comparamos con la del Japón o incluso con cualquier provincia de la China o la India o con la rica población estadounidense, estamos hacinados en medio territorio y este lleno de latifundios que ni siquiera son productivos para el pueblo, sino que funcionan como feudos medioevales, a merced de barones y marqueces criollos por un lado y otros en manos de violentos y criminales. Más del 70 % de los colombianos vive en nuestras caóticas ciudades mal planeadas, mientras la mayoría de nuestros campesinos se encuentran entre los más pobres y vulnerables del mundo, víctimas de la delincuencia organizada, el clientelismo político y la corrupción administrativa.

Nos metieron el cuento de que debíamos reducir nuestra población. Que ello nos garantizaría un mejor nivel de vida. No era, empero, para nuestro beneficio. No se trataba de reducir gente, sino de un exterminio voluntario del pobre. Es que un país como Colombia y como cualquier otro de América Latina, no es visto como un país en el sentido estricto del término, sino como un granero para poderes como los Estados Unidos en donde vive la primera población mundial que más se consume los recursos del planeta. Éramos como una peste que se podía comer al que consideran su granero.

Ahora hay que alejarnos de esa idea suicida, esa idea de auto-exterminación y la auto-extinción que no es más que la paranodia primermundista de la explosión demográfica tal como fue concebida en Estados Unidos. Hay que superar el miedo al crecimiento y cambiarlo por el equilibrio poblacional. Hay que luchar es para que nuestras gentes en Colombia y América Latina tengan todas iguales oportunidades de desarrollo, que se mantenga el nivel de juventud necesario y que los jóvenes tengan oportunidad de educación y empleo. Para ello hay que trabajar intensamente en defender la dignificación de la mujer, del niño, proteger a la familia como un núcleo de desarrollo y esta familia en nuestro caso pluricultural concebida a la manera hispánica, como corresponde a nuestro ethos hispánico (aunque en la España de hoy renunciaron a ese dicho modelo familiar para acoger el estadounidense de una familia desarticulada en la creencia de que ello los conduciría a un desarrollo). Pero también en Colombia tenemos el modelo de la familia indígena y la afro-colombiana, igual de potente en su construcción y constitución. Esas familias entonces vienen protegidas y apoyadas para que tengan iguales oportunidades.

Lecturas recomendadas: 

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One thought on “Colombia, desafía el mito de la explosión demográfica

  1. pienso yo que este texto es como que si quisiera que Colombia estuviera sobre poblada como japón saben que es mejor si un poco mas de gente pero si se sobrepobla ocuparían mas territorio y acabarían con las zonas y recursos naturales de colombia

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