El patrón del mal, una muerte a la narconovela


IncorruptibleMuchas son las críticas a la serie Pablo Escobar, el patrón del mal de Caracol Televisión y en síntesis, hay un desdén por parte de algunos intelectuales que la ven más que como un homenaje a las víctimas del Cartel de Medellín, como otra apología más al delito presentado en manera de narconovela. Viendo la serie por internet en este portal – y hay muchos otros – siento que esta creación de Juana Uribe y Camilo Cano cumple su objetivo el cual era la de rendir una homenaje a las víctimas. 

La serie, dirigida por Carlos Moreno y Laura Mora y basada en un documento escrito por Alonso Salasar, adaptada por Juan Camilo Ferrand, centra la historia en la vida de Pablo Escobar Gaviria, jefe principal del desaparecido Cartel de Medellín que reinó entre las décadas de los 70 y los 80.

Todos saben lo que hizo Pablo Escobar… pero nadie sabe cómo lo hizo‘ es una de las promociones de la telenovela a la cual veo como un esperanzador fin a la narconovela  que proliferó durante la segunda mitad del siglo XX en Colombia y tuvo una fuerte influencia en la literatura hispanoamericana.

No, no creo que sea una apología a los criminales, como sí lo pueden ser otras series centradas en el narcotráfico, la guerrilla o el paramilitarismo que parecen girar con un cierto placer sadomasoquista alrededor de las acciones macabras de los hampones y la vulnerabilidad completa del inocente, del ciudadano del común, utilizado como ratón de laboratorio o como las galletas de Pac the Man.

Lo bueno de las narconovelas es que mostraron que no existe ley en Colombia, que cualquiera con armas y dinero sucio o no tan sucio, puede hacer cualquier cosa como comprar autoridades, políticos, periodistas, desplazar campesinos, matar a quién quiera y sentirse realizado. Pero la narconovela nos muestra la desesperanza y un pesimismo completo de la existencia. El reinado de las mafias es el reinado del caos, del hedonismo, del sadomasoquismo social, de la violencia como única solución a todo. La presencia de la narconovela en la televisión nacional es una escuela para las siguientes generaciones de que en Colombia todo se arregla a plomo, como antes a machete.

Razones por las cuales ‘el patrón del mal’ no es una narconovela

A simple vista lo es. Claro que sí: gira entorno a uno de los criminales más macabros de la historia de Colombia, rey del narcotráfico y quien le declaró una guerra terrorista al Estado colombiano paquidérmico y atrasado.

Pero la serie insiste todo el tiempo en el papel de las víctimas. Con excepción de la familia del gran maestro Guillermo Cano que raya con la cursilería (la nieta haciendo preguntas de Pedro Grullo como ‘¿A dónde se fue mi abuelito? ¿por qué toda esa gente lleva pañuelos blancos?‘… que destroza en sí el sentido que se le quiere dar al personaje), todas las víctimas van más allá del papel de víctimas inermes, como en nuestro tiempo, quienes fuimos testigos directos de la violencia desatada por este personaje macabro de Pablo Escobar, lo creímos.

Por esta serie, las nuevas generaciones pueden darse cuenta una vez más de la lejanía entre pueblo y Estado y de un Estado que gobierna para las élites y utiliza al pueblo como carne de cañón. Pablo Escobar es una creación de nuestra propia nación dividida, con una gran brecha social, un centralismo desmedido, una ignorancia sobre cómo viven los colombianos. Un Estado así es vulnerable a la corrupción, sus leyes nunca estarán a la altura de sus crímenes, causando que la única arma para defenderse de la delincuencia es la de extraditar a sus propios criminales, porque nuestras leyes y nuestro sistema judicial es blandengue, pobre, vulnerable, en donde las familias ricas tienen su juez de casa como tienen su doctor de cabecera o en donde las mafias pueden amenazar enviando notas a los tribunales sin ninguna vergüenza. Nuestras ramas judiciales, legislativas y ejecutivas tienen leyes de país celestial.

Por esta serie nos damos cuenta que tenemos héroes en Colombia y que son fuertes, valientes, incorruptibles, honestos hasta el último momento. Toda la vida nos hablan de los héroes de la independencia, pero pocas veces nos hablan de los héroes de nuestro tiempo: Rodrigo Lara Bonilla, Guillermo Cano, María Jimena Duzán, coronel Jaime Ramírez Gómez, el exministro Enrique Parejo González, el candidato a la presidencia Luis Carlos Galán Sarmiento, el coronel Valdemar Franklin Quintero y otros muchos anónimos cuyos nombres deberían estar ya en placas de oro, en plazas y edificios de Colombia, como símbolo de valor, de que, como dice la canción de la serie, se mata la gente, pero no sus almas…

Muerte a la narconovela

En este sentido muere la narconovela. Porque la narconovela se centra en el criminal y  en cuán inteligente y suertudo es. Pero en esta serie, El patrón del mal, vemos claramente que al criminal se le señala como lo que es: criminal, hampón, ellos mismos se refieren así, como hampones, como delincuentes, como los malos, como los guasones de la película, como los seres macabros, oscuros, egoístas, ambiciosos que son. Mientras que al bueno se le tilda de bueno, abiertamente, con su humanidad frágil, con sus amores, sueños, ideales y ese profundo sentido de responsabilidad social, política, de justicia, como juez, como policía, como periodista, como líder político…

Sus muertes violentas no son nuestra derrota. Sus muertes evidencian el terror que la mafia les tenía. Las maneras brutales en cómo perecieron evidencia sus grandezas. Es pues sobre estos personajes sobre los que debe girar una nueva época de novelas: sobre nuestros héroes, pequeños y grandes, aquellos que no permiten que toquemos el fondo y que siempre tengamos esperanzas de un mejor país. Por ejemplo la masacre de la policía a manos de la mafia es algo que debería resaltarse más, porque fue una masacre en contra de hombres inocentes que sólo estaban cumpliendo con su deber.

De la fascinación de los mafiosos, pasemos a la fascinación por los héroes de carne y hueso cuya memoria no podemos condenar al olvido, para que inspiremos el surgimiento de nuevos héroes hasta que se acabe la muerte violenta en nuestro país.

Recomiendo este blog en donde se da una guía de quién es quién en la serie. Muchos personajes llevan los nombres de la vida real, como Pablo Escobar, Luis Carlos Galán, Rodrigo Lara Bonilla… pero muchos no. Un nombre cambiado forzosamente es el del DAS, llamado DAI… Es como si en las películas gringas le pusieran a la CIA algo así como CAÍ. ¿Cuál será el miedo? Recomiendo ver este documental sobre el coronel Valdermar Franklin Quintero en Vimeo.

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