Otra manera de promover a Colombia


El hecho de tener situaciones tan abrumadoras como el accionar de la delincuencia organizada o desorganizada o de cosas tan vergonzosas como bandoleros colombianos en Buenos Aires, Madrid o incluso en Tailandia, no es motivo para dejar de promocionar a nuestra Patria. Por el contrario, es parte del cambio que necesitamos. No podemos claudicar ante el mal y dejar nuestro país a la buena de los malos. Hay que señalar esos malos y también señalar los males y, más aún, señalar las omisiones de los buenos o de los que se creen buenos. Porque muchas acciones y omisiones de los llamados buenos, terminan siendo mal, como el tratar de ocultar la realidad que resquebraja a los desposeídos en aras de “mejorar nuestra imagen”.

Insisto en que necesitamos una revolución total y que no puede ser la revolución que enarbolan aquellos que se creen dueños de una revolución determinada como las guerrillas o los grupos paramilitares que también se creen dueños de una revolución o contrarrevolución o la defensa de sus intereses de clase.  Nuestra revolución colombiana tiene que ser colombiana, libre de injerencias extranjeras, original y patriótica, en donde primen los principios de la libertad, la justicia, la paz y la no violencia. Una revolución que nos incluya a todos, de pobres a ricos, sin generar más odios y divisiones.

El instrumento de promover a Colombia hacia el exterior tiene que reflejar esa revolución colombiana. Es hacer a Colombia partícipe del mundo, darla a conocer en el planeta y subrayar la importancia que tenemos como un país estratégico no para las guerras del mundo, sino para la paz, la lucha contra la pobreza, la ciencia y la tecnología, la misma espiritualidad.

Somos vistos como un país paria y la ignorancia acerca de lo que es Colombia comienza con los países vecinos, pero se agudiza con Estados Unidos y Europa. Para muchos Colombia es un inmenso parque de cocaína, tan solo una narcodemocracia y un país violento de manera vitalicia.

Nuestras promociones oficiales tratan de cambiar dicha imagen y es posible que hayan logrado mucho cuando es cierto que el número de turistas parece aumentar y los reportes en la prensa internacional hablan de un país sorprendente, inesperado, hermoso, de gente bella e incluso de un gran avance en ciencia y tecnología.

Pienso que la promoción tiene que ir más allá de los videos de “Colombia es pasión” y es una muy buena promoción. Pero no puede quedarse sola.

Otros países con realidades similares como Colombia han logrado un gran cambio de imagen a partir de campañas que rompieron esos videos que se quedan en una invitación desesperada de “ven a Colombia que vale la pena” o de hacer que un extranjero hable de lo maravilloso que es vivir en Colombia. Países como Brasil, Australia y Tailandia, cuyas realidades históricas guardan muchas similitudes con la colombiana, lograron una gran imagen internacional a través de ciertos elementos que en Colombia no se apoyan completamente: el cine y la música.

En el caso de Brasil, tan solo una película de dibujos animados como Rio va más allá de todas las metas de una promoción nacional. Cuando usted ve el original de la película, descubre que es en inglés y no en portugués y esa es precisamente una clave que la hace internacional y que sea vista en los cinco continentes con interés, además que los creadores son brasileños y en la película muestra un gran orgullo por su país.

En Colombia tenemos talentos para producir cosas como Rio, no sólo en la técnica, sino también en hacer producciones en inglés.

En el caso de Tailandia – una potencia del cine en comparación con nuestro país – es interesante ver cómo Hollywood presenta a este país asiático y cómo estrellas de la talla de Angelina Jolie o Rambo ponen a Tailandia en no pocas de sus cintas. Eso no es fortuito, eso tiene que ver mucho con la invitación que los mismos tailandeses han promocionado para que estrellas internacionales utilicen a su país como escenario de historias.

Pero si los presupuestos para el fomento del cine nacional son tan tullidos ¿cómo se podría pensar que una estrella de Hollywood va a filmar una escena en Colombia? Todo eso implica inversión, implica producir nuestras propias cintas (en inglés) e invitarlos, lo que requiere una buena suma de fondos y requiere además que nos quitemos el complejo de “víctimas de una mala presentación” por parte de la prensa y el cine internacional.

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