Diez palabras olvidadas de la jerga colombiana


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De una publicidad de Coltejer en 1960.

Definitivamente el español colombiano es rico y expansionista. Con la fama de ser el mejor español del mundo – lo importante es que eso no lo dicen los colombianos, sino otros hispánicos del orbe de Cervantes, aunque ello hay que tomarlo con prudencia -, el país llama la atención por su realidad abrupta en el cual se mezclan, como en sopa, elementos de violencia, mafia, guerrilla, conflictos, pero también sensualidad, riqueza musical, danza, mil proyectos en los cuales destacan los urbanos y la medicina y, por su puesto, los famosos emigrantes colombianos que llevan todas esas cosas a otras latitudes del mundo para bien o para mal. Entre esas cosas que llevan los emigrantes colombianos, pero también las telenovelas, las cuales reemplazan la carencia de una producción constante de cine y que sea lo que sea gustan en el exterior, se meten también los colombianismos. 

Para conocer una descripción de los dialectos colombianos a modo general, este artículo que se basa en un estudio de José Joaquín Giraldo, es una gran ayuda.

Pero una de las características más notables del español colombiano es el uso de una variedad de palabras en jerga tan coloridas y graciosas que ascienden con facilidad las clases sociales más altas, aunque tienen sus orígenes en los mismísimos muladares – para usar un argentinismo. Al mismo tiempo, por más popular que parezcan, muchas de esas palabras desaparecen con una generación y se olvidan.

Aquí las diez palabras en jerga colombiana olvidadas, pero que tienen un sello de época:

 1. La bola: Era la manera en la que se llamaba a la patrulla de la policía, especialmente una furgoneta que utilizaron los departamentos de policía de cada ciudad colombiana en la década de 1970. A veces llegaba la patrulla a los barrios a requisar muchachos en búsqueda de pandillas y entonces alguno prevenía a los grupos con un grito: ¡La bola, la bola!

la bola

Esta es la bola legítima, una furgoneta de la Policía Nacional de Colombia que patrulló las ciudades en la década de 1970. Cortesía DJIBNET de un desfile del 20 de julio en Bogotá.

2. La gallada: Esta palabra es ya muy raro escucharla, pero es muy colombiana. Proviene posiblemente de las galleras, muy comunes en regiones calentanas como la Costa Atlántica. La gallada son las personas que participan en una pelea de gallos. En general estos eventos se vuelven motivo de vicio y malas costumbres, planes de crímenes menores, etc. La palabra evolucionó hacia las ciudades colombianas para designar las pandillas juveniles, la gallada que controla un territorio. Posiblemente sea tan antigua como la década de 1950.

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La gallada eran las personas que participan en una pelea de gallos. El término llega a las ciudades colombianas en los años de 1950 para designar a las pandillas. Una gallada en la Costa Caribe. Foto AlejoCock.

3. El tira: Se trataba de una manera de referirse a un policía secreto, detective o incluso a un espía. Había incluso una descripción gramatical: el tira era un policía en particular y la tira era todo el cuerpo de policía, el departamento de policía. Es posible que tuviera un origen argentino, porque también allí se utilizaba y también fue olvidado. Otra palabra sinónima olvidada era el raya.

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Tres tiras en una bola de 1948 durante el Bogotazo. Cotersía Policía Nacional.

4. Patiar: Esta palabra está completamente olvidada y su descendiente es sapiar. Patiar era ser testigo de un hecho.

5. Mancar: Por ejemplo “este no manca partido“, que es un arcaísmo español que significa faltar, era muy popular en Colombia hasta los años de 1970. Ya está en desuso completo.

6. Recocho: Esta palabra venía del campo y así se le decía a una persona ingenua o a un principiante – por ejemplo a un primíparo en la universidad. La palabra viene de cocha que significaba un alimento a medio cocinar, que no estaba todavía listo.

7. No me crea tan gil: Esta expresión se decía mucho en la región paisa y traducía “no me crea tan bobo”. En otras regiones de Colombia tenía sus versiones adaptadas como “no me crea tan gilipo” o “filipo” o “gilito”. También se decía “no me crea tan Bolívar” en la alusión al Libertador Simón Bolívar. La explicación era que Bolívar “había cometido el error de liberar a tanto pendejo”.

8. Chute: Este era utilizado por los niños de la calle en Cali – el gamín – y era el tarro en donde se guardaban las sobras de comida que después se regalaba o compraba.

9. Fulero: Esta palabra viene de “ful” (con una sola ele). Ahora bien, a simple vista se cree que es una palabra del inglés como decir “todo full”. Ese full da la idea de “todo bien”, pero no es el ful de antes ni mucho menos el fulero. El ful es una palabra gitana española que llegó a Colombia quién sabe cómo y que significa mierdaestiercol. Entonces un fulero es un tipo de mal gusto, como decir “pura mierda”.

10. Bacán: Esta palabra quizá sigue en la jerga colombiana, pero puede estar en caída. De ella se deriva bacano que muchos escriben con V. La palabra es de origen argentino y se encuentra en un tango de Gardel, “Mano a mano”, en donde dice “hoy sos toda una bacana, la vide te ríe y canta…” Es decir, el bacán es una persona elegante y suertudo.

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