Curas, religiosos, votos y confusiones


En el país de los escándalos, le toca el turno al caso del sacerdote Elías Lopera, quien hace de párroco de una comunidad en Medellín y al cual su viejo amante, ya un hombre de más de 40 años de edad que asegura que ha sido su novio por más de dos décadas, decidió llevarlo a la palestra pública para que le pague lo que “le debe” a razón de amoríos. Este caso le corresponde, a ciencia cierta,  al mismo sacerdote y a las autoridades civiles y eclesiásticas allí en donde corresponda. En este artículo, por demás, no quiero reflexionar sobre el caso en sí y menos en Semana Santa… y mucho menos para alimentar esa voracidad de escándalos y condenaciones públicas a las que nos hemos enseñado en un país profundamente dividido, en donde importan más estas minucias, que un proceso de paz o los casos de corrupción contra el erario público o la indiferencia por la explotación desmedida de los recursos naturales en medio de un millón de cosas más importantes.

Le quiero dedicar a este caso más bien una corrección de términos después de oír a algunos periodistas, ya que vivimos también en el país del purismo de la lengua y eso no me choca, porque el lenguaje hace justicia a la realidad misma y hace que a las cosas se les llame por su nombre y no se termine en los falsos asumidos.

En la entrevista que le hace la W al supuesto amante del sacerdote, varios periodistas se refieren frecuentemente a que el sacerdote faltó a sus tres votos de pobreza, castidad y obediencia. Eso no es cierto. Quienes hacen votos de pobreza, castidad y obediencia son los religiosos. También se refieren al sacerdote diocesano como religioso. En sentido general lo es, como puede serlo cualquier persona. Una persona puede ser profundamente religiosa, que quiere decir que puede ser un practicante devoto del encuentro con lo Divino y, creo yo, todos estamos invitados a ello. Pero en sentido legal, el sacerdote en mención es un sacerdote diocesano.

Pero en Colombia, como en muchos países del mundo hispano-hablante, no saben las diferencias y eso se concluye, por ejemplo, del uso indiscriminado de la palabra “cura” dicha a todo sacerdote católico. Quienes lo hacen pecan de una gran ignorancia de las cosas de la Iglesia y eso que Colombia es presentado como el tercer país más católico del mundo después de México y Brasil. Seguramente las generaciones que nos precedieron, sabían bien la distinción, porque iban a Misa, pero estas generaciones de hoy, tan “cultas” y ateas, lo mismo les da ocho que ochenta.

Algunas correcciones a vuelo de pájaro, al menos para periodistas que quieran hablar de cosas de Iglesia:

  • No todos los sacerdotes son curas: Un cura es un sacerdote que es miembro de una CURIA. Es decir, un sacerdote diocesano. La palabra es latina y tiene relación con “curar, sanar y cuidar”. En el sentido más estricto, el cura es el párroco, pues es quien “tiene cura de las almas” dentro de una comunidad parroquial. Este cura es, pues, el sacerdote que administra los sacramentos en una parroquia. La curia es la unión de todos los curas entorno a la figura de su jefe inmediato que es un obispo.Estos sacerdotes de una diócesis son los curas o diocesanos
  • ¿Qué sacerdotes NO SON curas? Los sacerdotes que son miembros de órdenes religiosas no son curas a menos que dirijan una parroquia. Por ejemplo, los sacerdotes franciscanos son llamados “frailes”, los sacerdotes salesianos son llamados “don”, especialmente en España, Brasil, Argentina e Italia, los sacerdotes jesuitas son llamados “padres”… en todo caso un sacerdote franciscano, salesiano o jesuita no es un cura, a menos que tenga bajo su administración a una parroquia gracias a un convenio con un obispo. Los sacerdotes de esas órdenes son estrictamente religiosos. 
  • ¿Tienen votos religiosos los curas? No. Los periodistas de la W que dicen que el cura en mención faltó a sus votos religiosos, no saben lo que dicen. Quienes hacen votos de castidad, pobreza y obediencia, son sólo los religiosos – sacerdotes, hermanos, hermanas – miembros de una orden religiosa como los franciscanos, salesianos, jesuitas, benedictinos, hermanas de la Madre Laura, etc. Los curas, es decir, los sacerdotes diocesanos, se rigen por otra cosa…
  • ¿Si los curas no hacen votos, entonces qué hacen? Los curas o sacerdotes diocesanos, hacen promesa de obediencia al obispo – que no es lo mismo que la obediencia evangélica de los religiosos -, hacen una promesa de celibato – que es diferente del concepto de castidad – y no están obligados a la pobreza – por ejemplo un cura puede tener propiedad, un religioso no. Para mayor cultura, el celibato sacerdotal es una norma de 500 años, establecida en el Concilio de Trento. Por mil quinientos años los curas, obispos y papas (diocesanos), se podían casar. No existe además un contexto evangélico que obligue al celibato sacerdotal, por lo que es una norma solamente. En cambio los religiosos hacen voto de castidad. Si mañana el Papado decidiera que los curas se pueden casar, eso no incluiría nunca, jamás de los jamases, a los religiosos.
  • ¿Un cura no es un religioso entonces? Como dije antes, en sentido general puede decirse religioso. Pero la palabra religioso en sentido estricto se aplica a miembros de las órdenes religiosas como franciscanos, salesianos, jesuitas, lauritas, etc. Un religioso es una persona que hace votos de castidad, pobreza y obediencia y vive en una comunidad religiosa, pero también los anacoretas y los monjes contemplativos. En dicho sentido, el sacerdote del escándalo en mención no es un religioso, porque no es miembro de una orden religiosa, por lo tanto no está obligado a vivir en una comunidad religiosa, no hace voto de pobreza – de ahí que puede tener sus propias riquezas -, no hace votos de castidad – de ahí que está obligado al celibato por ley eclesiástica solamente, y no hace voto de obediencia evangélica, así que le debe respeto a su obispo. Aclaro nuevamente, esto en referencia al término religioso como orden religiosa, porque toda persona está invitada a ser religiosa en sentido de fe y Evangelio.
  • Si usted le dice “cura” a un sacerdote salesiano ¿es correcto? No es correcto, a menos que dicho salesiano sea el párroco de una parroquia de una diócesis.
  • Pero si un sacerdote salesiano da Misa como un cura ¿por qué no es un cura? Por lo mismo, porque no todos los sacerdotes son curas. Un sacerdote salesiano no tiene como misión la de regir una parroquia, sino que su carisma es la educación. Es entonces un “sacerdote salesiano”. Un cura se refiere a un sacerdote que por lo general no pertenece a una comunidad religiosa y que trabaja en una diócesis en donde el obispo es su jefe.
  • Y ¿cuál es el jefe de un sacerdote religioso? ¿el sacerdote religioso no le debe respeto al obispo? Los superiores de los religiosos están dentro de la misma Orden y sus constituciones. Por ejemplo los provinciales. Trabajan en unidad con la Iglesia universal y deben respeto al obispo. Pero los obispos no tienen potestad dentro de la orden religiosa como sí la tienen con sus curas. El único con máxima potestad con las órdenes religiosas es el Papa. Hay órdenes que consideran al obispo como superior, pero es algo dentro de su propia constitución.
  • Entonces ¿un cura puede hacer lo que quiera, como el caso de este sacerdote denunciado por su supuesto amante? No. Un cura está regido por la normatividad eclesiástica en la cual se establece la disciplina eclesiástica. Aparte de ello está obligado por formación a ser testigo de Cristo Sacerdote, es decir, una persona sacrificada por el pueblo, modelo de fe cristiana.

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