Guerra contra migrantes latinoamericanos


Sin duda, dentro de la memoria colectiva de todos los países latinoamericanos, emigrar hacia los Estados Unidos representa una manera de salir de pobres, iniciar una nueva vida, vivir en una sociedad más justa, igualitaria y moderna. Esa idea que campea en la mente de casi todos los grupos sociales, étnicos e intelectuales de todo un territorio que comienza en la Patagonia y termina en México, es bastante complejo y requiere de un gran análisis histórico de lo que ha sido Latinoamérica, una región con grandes puntos de encuentro y, a la vez, enormes diferencias.

Pero esa fiebre por emigrar hacia los Estados Unidos, no es sólo compartida por los latinoamericanos. Es común a otras regiones del mundo. Los colombianos, por ejemplo, han visto cómo en la zona del Darién se encuentran ciudadanos de naciones tan lejanas, exóticas y desconocidas como Nepal, Bangladesh, Ghana, Burkina Faso, Sudán, Somalia… todos agolpados allí, en el desespero por llegar a los Estados Unidos a toda costa.

Los Estados Unidos es, sin duda, el Dorado de los pobres, pero también de los ricos. En las grandes crisis políticas, económicas y sociales de muchos países de la tierra, las clases políticas, dirigentes y de oligarcas, emigran todas hacia los Estados Unidos. Lo vemos en casos como el de Cuba y, más recientemente, el de Venezuela.

Por parte de los Estados Unidos, esto de ser destino de inmigrantes no es nada nuevo. Ni siquiera es una moda, tendencia o fenómeno extraño. Es, a fin de cuentas, el ethos de la nacionalidad estadounidense. Los Estados Unidos, todos, fueron construidos por emigrantes desde la génesis de su era republicana hasta el sol de hoy y, posiblemente, hasta soles muy futuros.

Durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, los inmigrantes más numerosos eran sin duda los chinos y los europeos. Es necesario estudiar esos grupos y las maneras en las cuales fueron recibidos en una nación con una álgida división racista. Los europeos todos no eran los mismos para el imaginario estadounidense. Los más bienvenidos eran, sin duda, los nórdicos, germánicos y rusos, rubios y fáciles para integrarse a una mentalidad anglosajona, que es la que fundó en principio a la nación estadounidense. Los inferiores, según dichas castas no oficializadas, eran los italianos, irlandeses, españoles, griegos, es decir, los del sur de Europa. El caso de los chinos es más patético. Los fenómenos de racismo en contra de los chinos son famosos, tenidos prácticamente como no-personas.

Con todo eso, con esa realidad descarnada de selección natural de quién tiene derecho a emigrar y con centenares de políticas anti-migratorias ya desde el siglo XIX, las grandes ciudades clásicas estadounidenses crecieron de la mano de una pluriculturalidad innegable. Nueva York, Chicago, Los Ángeles… todos esos nombres pertenecen de alguna forma al patrimonio de la humanidad.

Muy a pesar de las guerras en las cuales los Estados Unidos han hecho el papel de policía del mundo, regiones tan monoculturales como el mundo árabe, Vietnam, Corea, el Japón, África, han visto llegar a sus territorios a los célebres y poderosos marines estadounidenses. Pero contrario al prototipo humano impuesto por un cine de Hollywood que primó hasta la década de 1980, dichos países han visto soldados de todas las razas y portes que llevan con arraigo la bandera del país más famoso del mundo. Descubrieron que los Estados Unidos no era un país de blancos, como se imaginaban en películas de rubios y en donde las otras razas hacían siempre el papel de los malos, sino que los estadounidenses era una nación multiétnica.

Durante los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001, es importante resaltar que en el inmenso número de víctimas mortales, casi todas las regiones del mundo tuvieron su cuota. Muchos latinoamericanos murieron allí, unos naturalizados, otros nacidos en territorio estadounidenses, pero genéticamente latinoamericanos. Los terroristas que atacaron a Nueva York ese tiempo, no lo hicieron solo en contra de los Estados Unidos, sino en contra de todos. Eso es un hecho evidente y, posiblemente, ignorado.

Las políticas antimigratorias de Trump no son en contra del todo el mundo. Trump no propone un muro en la frontera con Canadá, ni veta el viaje hacia el territorio estadounidense de ciudadanos escandinavos. Las políticas antimigratorias de Trump son, abiertamente, racistas.

Por eso mismo, no recomiendo a todos estos hermanos latinoamericanos que viajen en la actualidad hacia dicho país, si lo hacen con la intención de emigrar o para pedir asilo. En este momento, la situación es muy difícil y muchas familias están sufriendo serios problemas como la separación de sus hijos, las retenciones en centros similares a prisiones, el trato rudo por parte de funcionarios que se comportan al mejor tino de su presidente. Si tu situación es de emergencia, mejor contempla la posibilidad de emigrar hacia un país vecino en la misma Latinoamérica. Por ejemplo, México está dando garantías para ciudadanos de países como El Salvador.

5 comentarios en “Guerra contra migrantes latinoamericanos

  1. Revisa bien tu caso y las razones por las cuales te quitaron el estatus de refugiado. Ello incidirá mucho en una nueva aplicación en otro país. Cada aplicación que realices, implica un proceso judicial con un juez extranjero indagando el por qué tendría que darte asilo en su país. Técnicamente puedes aplicar en otro país, pero ten en cuenta cómo vas a demostrar que en verdad eres víctima de persecución en tu país a razón de situaciones expresadas en la convención sobre refugiados.

  2. Ya no tengo refugio a mi me lo han quitado. Y por lo tanto por eso pregunto si puedo pedirlo en otro país en este momento solo tengo la visa mercosur. muchas gracias por sus respuesta.

  3. Ciertamente. Si tienes calidad de refugiado en Ecuador, no puedes ir a pedir refugio a un segundo país. Eso además es antiético y una burla al sistema que te protege. Si haces eso, Ecuador te retirará el estatus y España te deportará a Colombia. Si por alguna razón quieres cambiar de residencia como refugiado, tienes que acudir a las oficinas en Ecuador en donde te concedieron el estatus y solicitar un proceso de transferencia. Eso quiere decir que si es posible, el segundo país revisará tu caso y seguirás un largo proceso. Averigua bien.

  4. Muy buenos dias disculpa una pequeña pregunta
    Soy colombiano vivo en ecuador ase 4 años habia pedido refugio en este pais me dieron el refugio al año1 me definieron la situación. Y me lo retuvieron ya han padado 4 años de ello.
    Y me gustaria ir a españa. Mi pregunta es si habiendo pedido refugio en ecuador puedo pedirlo en españa no se si uno. Aparece en sistema gracias por su respuesta.

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