Los espasmos de la violencia


  • Cuando un hermano es capaz de decirle al otro “te voy a matar” y a nadie le importa, se hace como un lenguaje común.
  • Cuando una población llega a decir estas frases para justificar la muerte de una o varias personas de su propio pueblo, entonces se revela un profundo contexto de violencia en donde el asesinato es una forma de convivencia social.
  • Se comete entonces un error imperdonable que es reproducido por medios psicópatas, por la escuela psicópata, por la calle psicópata en donde todos miraron pero nadie vio.

La cultura de la violencia no se puede medir únicamente en cifras de muertos o actos de violencia física en calles y campos de un país imbuido en la violencia. Cada que pasa el tiempo se hace más difícil detener el círculo vicioso de la violencia y se presenta un estado de espasmo de sus habitantes. Es este espasmo de la violencia el cual es necesario analizar con lupa interdisciplinaria y con un profundo sentido de responsabilidad social. Porque en este espasmo se encuentra la semilla misma de la violencia, la cual se reproduce en otras esferas, como las esporas que son puestas en el aire para que el viento las lleve a otros rincones y florezcan nuevamente.  

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El juicio a los jemeres rojos


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Duch visto por Haro (colombiapassport.com).

Mejor tarde que nunca” es la frase de esta semana, una frase popular que adquiere todo su sentido de frente al largamente esperado juicio a los jemeres rojos en Camboya. Esta semana fuimos testigos de como Duch, el que fuera un excelente maestro de escuela, llegó a ser un perverso torturador en S-21, la prisión en la que más de 14 mil personas fueron interrogadas y ejecutadas. Su conversión al cristianismo es posiblemente uno de los motivantes que le han hecho ponerse totalmente en manos de la justicia y la historia. Que sea este un modelo a seguir en muchos países del mundo en donde reina la impunidad y la indiferencia al dolor de las víctimas.