Religiosidad popular en Colombia


La Virgen, en Colombia, no es como la de Francia que en Lourdes se aparece en una gruta a tres pastorcillos como esos de Belén. Tampoco es como la de Portugal que en Fátima repite el mismo portento al manifestarse cuán blanca y bella a otros pastorcillos como los del tutaima-tuturumá para revelar los secretos más recónditos del corazón de Dios. Ni siquiera es como la Virgen morena de Guadalupe con su Dieguito y sus flores en el poncho de cuyos milagros habla hasta la Nasa. La Virgen en Colombia no encuentra grutas para aparecerse, ni pastorcillos para manifestarse y parece que no tiene indiecitos como Diego – quizá todos están muy ocupados en medio del conflicto armado o de desplazados en las calles de Bogotá, como para que encima se les aparezca la Virgen.

La Virgen en Colombia se las tiene que ingeniar: se aparece en un buñuelo, en una arepa, en la tapa de una olla, en las alas de una mariposa y hasta en un rayo que la pinta cuando golpéa una pared de alguna ciudad. A veces se aparece en una roca de alguna colina andina y se ha aparecido en las ramas de un árbol milenario de los Llanos o en el lomo de un pez costeño. Seguir leyendo