Los espasmos de la violencia


  • Cuando un hermano es capaz de decirle al otro “te voy a matar” y a nadie le importa, se hace como un lenguaje común.
  • Cuando una población llega a decir estas frases para justificar la muerte de una o varias personas de su propio pueblo, entonces se revela un profundo contexto de violencia en donde el asesinato es una forma de convivencia social.
  • Se comete entonces un error imperdonable que es reproducido por medios psicópatas, por la escuela psicópata, por la calle psicópata en donde todos miraron pero nadie vio.

La cultura de la violencia no se puede medir únicamente en cifras de muertos o actos de violencia física en calles y campos de un país imbuido en la violencia. Cada que pasa el tiempo se hace más difícil detener el círculo vicioso de la violencia y se presenta un estado de espasmo de sus habitantes. Es este espasmo de la violencia el cual es necesario analizar con lupa interdisciplinaria y con un profundo sentido de responsabilidad social. Porque en este espasmo se encuentra la semilla misma de la violencia, la cual se reproduce en otras esferas, como las esporas que son puestas en el aire para que el viento las lleve a otros rincones y florezcan nuevamente.  

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Carta del alcalde Alonso Salazar y Fuerza Joven


El alcalde de Medellín, Alonso Salazar, me envió una carta a raíz de mi participación en el programa Fuerza Joven, una experiencia que a mi modo de ver es un intento muy valiente para responder a la violencia urbana de la ciudad. Quedé impresionado por ejemplo de la valentía y el carisma de algunos coordinadores del programa, como la educadora Miriam Elena Sierra García quien vive practicamente de barrio a barrio, coordinando los talleres con grupos de jóvenes que han sido víctimas de violencia o que han participado en los llamados combos. Agradezco mucho las palabras del señor alcalde y espero que este tipo de programas no sólo tenga continuidad, sino desarrollo. Hay que buscarle solución a la violencia y espacios a la juventud.

 

La violencia en ruedas


Un accidente frente al Cementerio de San Pedro el pasado 19 de febrero de 2011 a las 4 de la tarde. Por fortuna no hubo pérdidas humanas.

Me disculpan los señores del transporte urbano en una ciudad como Medellín y como las demás ciudades del país, pero el servicio no sólo es pobre, sino carente de modernidad y, lo más triste, violento. Cada que vengo veo lo mismo. Tomar un bus, cualquiera del área metropolitana de Medellín, es un martirio para el usuario. Estos días tomé uno de Sabaneta a Medellín y leí un aviso que decía que los transportadores tenían que defender su empresa. Tienen miedo, claro, de los esfuerzos de modernización del transporte con el Metroplus, por ejemplo. Obvio, si viene un servicio eficiente, lo obsoleto queda sobrando. Ese mismo bus de Sabaneta se vino tan lento como pudo. Los buses de las comunas altas bajan como alma que lleva al diablo. Cuando usted llega al centro, se baja con las piernas temblando. Si usted le pide al conductor rebajar la velocidad, se gana un insulto. Paran donde quieren, estorban en las calles, le tiran el bus a taxis y motocicletas. Eso significa que no piensan en el usuario, sino en sí mismos. Todo eso es violencia.