Una joven colombiana y los árboles del 11 de noviembre


Una joven colombiana, Nicole Perilla, estudiante de la escuela secundaria John Bowne High School, habla con CNN en Español sobre los descendientes del árbol superviviente que sobrevivió el ataque del 11S. Un símbolo de paz y de esperanza que ella se afana de mantener vivo y distribuir a otras personas que han sufrido tragedias. Un orgullo colombiano.

Sí, Columbia se dice en inglés


ColumbiaPor lo general las personas de habla inglesa tienden a decir “Columbia” y no “Colombia” cuando se refieren a nuestro país. Entonces siempre aparece algún colombiano defensor del buen uso del castellano a corregir y hacer bien claro que se dice “ColOmbia” con O y no con U, sin cerciorarse que no están corrigiendo castellano, sino inglés. Pues bueno… los equivocados son los colombianos. Resulta que en español se dice Colombia, pero en inglés se puede decir Columbia, al igual que en español se dice Estados Unidos, Inglaterra e Irlanda y no se dice United States, England e Ireland. ¿Cómo te sentirías si le dices a un irlandés que viene de “Irlanda” y el tipo te corrige en español que no se dice “Irlanda” sino “Ireland”, con E y no con A!!!! ¿Somos brutos los colombianos por decir Irlanda y no Ireland? Es fácil saber por qué el nombre de la República de Colombia en inglés es Republic of Columbia: en inglés no se dice Cristóbal Colón, sino “Christopher Columbus“. ¿Ves? Si corriges Columbia, corrige a los ingleses que que no se dice “Columbus” sino “Colón” y quedas como un trapo. De ahí que se dice “Columbia University“, “District of Columbia“, “Columbia River” e incluso la “Columbia Pictures“, todos esos nombres los podrías traducir como “Universidad de Colombia, Distrito de Colombia, Río Colombia y Productora de Cine Colombia… Si lo dices así en español ningún gringo tendría porque gritarte “Columbia” con U, no con O, idiota! De todas maneras en inglés se puede escribir Colombia, pero también Columbia y nadie tiene porqué corregir el idioma de otro, mucho menos si no hablas inglés, sino tendrías que corregir el alemán de los alemanes, el chino de los chinos y el turco de los turcos. Seguir leyendo

Ailuromaniacos y cinomaniacos en Colombia


       perrita con ropa La sociedad contemporánea del consumo nos hizo entrar globalmente en la era del culto a la mascota, especialmente de perros y gatos, pero también se incluyen una gama inmensa de animales, muchos de ellos especies exóticas en peligro de extinción que caen en redes de traficantes de vida salvaje para surtir los caprichos de estos amantes desmedidos por los animales. Hay además un problema: el límite entre los maniáticos de mascotas y el de defensores del medio ambiente se presenta descaradamente tenue. Quienes defienden su comportamiento obsesivo frente a las mascotas, se esconden bajo el escudo de ecologistas. Pero eso no es cierto: si bien muchos ecologistas auténticos tienen mascotas, los mascota-maníacos no son ecologistas ni pueden serlo, simplemente porque están manipulando una especie animal, la sacan de su medio ambiente y la humanizan. Súmele a ello, además, la ironía de los gastos desmedidos para la mascota, cuando en un país como Colombia hay tantos seres humanos que sufren necesidad y tenemos un exabrupto.  Seguir leyendo

María Teresa, una voz contra el racismo


A esta mujer ya le deberían estar dando la Cruz de Boyacá o alguno de esos reconocimientos que tanto pesa en Colombia. Se llama María Teresa Tess Asplund, una sueca que nació en Cali y que fue adoptada a las 7 meses. Su nombre ya se puede asociar a las luchas contra el racismo en el mundo.

Maria Teresa Tess Asplund

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De la muerte de Dios a la muerte del hombre


Es importante analizar el antihumanismo de Fernando Vallejo – si continuamos con el análisis de su discurso en la Feria Internacional del Libro de Bogotá de este año. Definitivamente la sociedad colombiana sólo podría dar como resultado a un antihumanista y valga la aclaración, para los que no están familiarizados con el término, que no se trata de un término despectivo. Sólo que Colombia es un país profundamente dividido, bipartidista, tendencioso y trivial y así como aplauden con euforia un discurso del maestro Vallejo, que no entienden en verdad, se entregan a las bacanales de las euforias deportivas cuando gana el equipo de fútbol local.  Seguir leyendo

Fernando Vallejo en la Feria del Libro


Definitivamente es el mismo discurso de siempre (odio visceral contra la Iglesia, insultos groseros contra los políticos, defensa radical de los animales, condena absoluta del humanismo, destrucción de todos los símbolos patrios) y una simpatía populera, espontánea, de un populacho acrítico que aplaude lo que quiere oír y no se atreve a decir. Seguir leyendo

Curas, religiosos, votos y confusiones


En el país de los escándalos, le toca el turno al caso del sacerdote Elías Lopera, quien hace de párroco de una comunidad en Medellín y al cual su viejo amante, ya un hombre de más de 40 años de edad que asegura que ha sido su novio por más de dos décadas, decidió llevarlo a la palestra pública para que le pague lo que “le debe” a razón de amoríos. Este caso le corresponde, a ciencia cierta,  al mismo sacerdote y a las autoridades civiles y eclesiásticas allí en donde corresponda. En este artículo, por demás, no quiero reflexionar sobre el caso en sí y menos en Semana Santa… y mucho menos para alimentar esa voracidad de escándalos y condenaciones públicas a las que nos hemos enseñado en un país profundamente dividido, en donde importan más estas minucias, que un proceso de paz o los casos de corrupción contra el erario público o la indiferencia por la explotación desmedida de los recursos naturales en medio de un millón de cosas más importantes. Seguir leyendo